The Adversiter Chronicle

miércoles, 7 de agosto de 2019

"TELEMIERDA INC.", suplemento televisivo cutre


Suplemento televisivo cutre de The Adversiter Chronicle

Por hacer el pazguato, Sofía Suescun y Kiko Jiménez quedan como mema indocumentada ella y enchironado una noche por desacato a la autoridad, él

Tarde o temprano tenía que suceder y encima a dos de los especímenes televisivos más representativos de esa nueva tribu juvenil que es la cantera de viceversos y viceversas donde el mundo es en Internet y la vida una dulce pasarela con privilegios discotequeros, ganar dinero fácil y creer que son profesionales de la televisión y por tanto celebridades. Pero tal escala de valores y filosofía del buen vivir, culto hedonista al cuerpo y un alto grado de infantilismo en algunos de sus actos y decisiones, que quedan muy bien en pantalla televisiva, tarde o temprano debía estrellarse con la cruda realidad donde hay unas normas y unos acatamientos a los representantes de la Ley...

Cuando se entra en la edad adulta y sobre todo en la legal que te tipifica como ciudadano o ciudadana adulta a todos los efectos, hay dos cosas que aprendes y te transmiten tus mayores: que es obligatorio llevar encima en todo momento y tiempo el Documento Nacional de Identidad y que hay que acatar las órdenes o instrucciones cuando un miembro de un cuerpo de policía, dentro del cumplimiento de sus funciones, te requiere para identificarte. Es indudable que es un tema que ya desde la escuela se enseña a las zangolotinas mentes que ocupan los pupitres. Pero cuando se confunde el mundo televisivo, donde todo no es como parece, y ser parte del show del mismo, pues se termina haciendo gilipolleces que demuestran en todo su descarnado esplendor lo fatuo, ignorante y superfluo de la filosofía de vida que tienen estos representantes de toda una generación, afortunadamente no representan al 100% aunque al ser protagonistas televisivos puede dar la sensación de que abarca a todos y todas...

Pero tras estas reflexiones peregrinas cual golondrinas, hay que reconocer que la Sofía nos ha vuelto a deleitar junto con su pareja semental (¡Uy, que parezco el Paco Martínez Soria; sentimental, ups!), de auténtica y buena mierda televisiva. La cosa comenzó de domingo donde en Viva la vida aparece Sofía con ese careto de avinagrada que se le pone cuando está de malas, con sueño y desairada por las circunstancias; afirmando que su pareja actual fue injustamente detenido y vejado por la policía con parte de gravísimas lesiones, humillada e indignada de que la policía se comporte como bantús en un asalto a la tribu rival. Además, el agente tuvo la desfachatez de solicitar la presencia de Sofía en dependencias policiales por indocumentada cuando si bien no tenía su DNI, sí que lo llevaba en formato JPG en su móvil...
¡Por si fuera poco, a su pareja semental (¡sentimental, ups!) le quitan su móvil para impedir documentar el injusto, soez, violento y abusón proceder del agente de policía!

A partir de este punto del relato, la cosa deriva a una fanfarria de buena mierda televisiva con declaraciones cada vez más desafortunadas de estos dos personajes televisivos. Porque van de celebridades y famosos que ante las injusticias salen en defensa del injuriado, un chófer que se saltó un control cuando les llevaba a una de sus habituales farras discotequeras con vitola de personas muy importantes y los privilegios que ello conlleva en los garitos discotequeros, y como es lógico fue conminado a detenerse para identificar a los ocupantes. Ya choca que el chófer no sepa interpretar las órdenes de no pasar con el vehículo, pero a todos y todas nos pasa una vez en la vida y también es lógico que nos pongamos nerviosos y azoradas ante la situación. Lo que ya no es ni medianamente normal es la actitud de Sofía y Kiko...

Sofía Suescun supone una profunda decepción, siempre ambivalente entre su lado oscuro e infantiloide y el lado de mujer forjada que deja atrás la tontería propia de la tardo adolescencia televisiva de la que hace gala al igual que sus congéneres televisivos. Lo peor es que en lugar de descansar y recapacitar ante lo acaecido, no se le ocurre otra cosa que ir a un plató a denunciar brutalidad policial y convencida de que era injusto que no aceptaran su DNI en formato JPG. Ha quedado como una mema y encima logrando que se desvanezca la empatía que causaba pese a sus infantiladas que se le perdonaban porque había fe en sus virtudes. Lo más patético es que en la relación con su actual pareja semental (¡sentimental, redios!), parece que hay una rivalidad con la ex- de Kiko Jiménez que no es otra que la inefable Gloria Camila que debe estar relamiéndose de gusto de ver como a estos dos pingüinos televisivos se les ha helado la instagrámica sonrisa de sus caras y se convierten en el espectáculo telemierdoso del verano dejando atrás y eclipsando los bodorrios de Sergio Ramos y de la petarda de Belén Esteban, el retorno de la Pantoja o las movidas veraniegas con posados...

Y luego tenemos al Kiko Jiménez que por los platós y ante las cámaras va de sobrao, de tipo caballeroso y caballero español con las damiselas, de ser currante del medio televisivo intentando hacerse un hueco y de hombre hecho y derecho con pelo en pecho que no habla ni hablará de intimidades con la hija de la difunta Jurado y Ortega Cano. Así se ve él y debe de verlo el universo juvenil televisivo, pero lo que muestra al observador ajeno es que es un chulito, un tipo que aspira a ser un Richard Gere en American Giggolo donde se tienen buenos ingresos y encima tienes fornicio. No es un problema de egocentrismo pero sí de un narcisismo nocivo y una alterada percepción de la realidad donde Internet y los cachivaches digitales no son el mundo uno ni imprescindibles para vivir los segundos. Que se ponga a grabar la escena de la identificación y requerimientos a Sofía alegando que lo transmitirá por Instagram sólo demuestra neuronas de tardo adolescente en una carcasa física de hombre adulto...

Si tienen un buen picapleitos, les aconsejará que se retracten públicamente, que retiren la denuncia contra el agente y declaren al juez que sólo son dos niñatos que se han creído sus personajes televisivos hasta las últimas consecuencias de sus infantiloides actos. Porque la traca final es que hay una prueba visual obtenida de una cámara de vigilancia que pondrá los puntos sobre las is. Al final queda un comportamiento pazguato de cojones donde Sofía acaba de descalabrar a su personaje y el Kiko recibe una lección de humildad y realismo. Lo que debería quedar como una anécdota ha terminado degenerando por sus formas y maneras como si estuvieran en un plató en la punta del iceberg de una tribu televisiva que no sabe afrontar ni gestionar que el tiempo no se detiene y hay que evolucionar tanto como persona como de ciudadanía. Un amargo despertar a la edad adulta que tendrá su penitencia en forma de quedar la imagen de ambos a la altura de la mierda y posiblemente una multa considerable a él...
Era cuestión de tiempo que ocurriera.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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