The Adversiter Chronicle

martes, 13 de agosto de 2019

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

EJECUTOR (1986)
-Raw Deal-

Terminar las vacaciones y volver al currelo la noche del lunes en pleno mes de agosto, es una buena motivación para dejar la faena a medias y que pringuen los eventuales que cubren las vacaciones de los privilegiados del turno de día que siempre pillan las mejores fechas para veranear. En resumen, que dejamos aparcados el mocho, la linterna y la caja de herramientas para visionar una pequeña joyita antropológica cinematográfica como es este Ejecutor que tiene ya la friolera de más de tres décadas desde su estreno...
 
La película supuso un punto de inflexión en la carrera del Arnold donde se despojaba de la fortaleza física y cara hierática de sus anteriores trabajos. Sin embargo, mientras el Stallone y el casposo del Chuck Norris rivalizaban en el género de acción, un Schwarzenegger lastrado por su imponente musculatura se iba abriendo paso y subiendo el nivel de sus papeles. Porque el Arnold de Poli de guardería, Los gemelos golpean dos veces y el ya actor de Mentiras arriesgadas, nace posiblemente en este título donde se ríe de si mismo, la fortaleza física es secundaria y la imprescindible sin acaparar las escenas de acción. Por otra parte, sus éxitos de taquilla le daban el padrinazgo de nada menos que la productora De Laurentis, que nunca superó el trauma como productora del fiasco de Dune, bastante sobrevalorada en su tiempo y que aún guarda una pequeña legión de adeptos aunque los más sólo la recordemos como desfasada en efectos especiales antes de su estreno y que aparece una joven y ya sensual Sean Young...

Es cierto que vista hoy peca de candorosa y hay multitud de incongruencias como que apunte a un sitio y acierte en otro, o la delirante escena de Arnold ametrallando todo bicho viviente desde el coche. Pero tiene un punto de humor, la chusquedad de este tipo de producciones con pequeños fallos de plano y de montaje pero también de un cine de oficio, con especialistas de conducción, de morirse desde las alturas o ver su rótula rota en la pelea. Pero hay todo un elenco de entrañables secundarios y de primera fila venidos a menos, dentro del mundillo de los secundarios. Citamos a Ed Lauter que repite personaje de inspector de policía que siempre llega tarde, al rebufo del protagonista y que se huele con cinismo de sabueso veterano que hay algo detrás de asesinatos sin conexión aparente. Un guiño también a las películas de justiciero urbano del Charles Bronson donde repite personaje de inspector.

Luego tenemos un secundario de lujo, agradable a la retina y a la taquilla que se convirtió en rostro imprescindible para hacer de malo, de malo del villano de turno; el bueno del Robert Davi que vive una rivalidad mortal con el Arnold, tanto por motivos profesionales de matones como de celos por la chica mala. Hay momentos memorables, de pareja de cómicos, entre ambos rivalizando por ser el malote del villano. Villano de la vieja usanza, de familia mafiosa que busca ganar terreno al rival, joder las ganancias al rival y deshacerse del rival evitando siempre el fantasma de una guerra entre bandas. Porque la historia es una historia de venganza y justicia por la muerte del hijo de un colega, con un fiscal corrupto que jodió la carrera del protagonista desterrado a un villorrio como ayudante del sheriff y un matrimonio que hace aguas porque el villorrio no tiene comparación con Nueva York para su esposa. Para ayudar a la venganza deberá fingir su muerte y hacerse pasar por un matón a sueldo en busca de familia mafiosa que le acoja con la única ayuda de...

Y entonces aparece ella en el casino, sensual de mujer plena que va dejando atrás la juventud pero aún conserva parte de la belleza juvenil. De mujer de vida canalla, que se acuesta con la mitad de los clientes del casino para sacarles información; que se acostó con el matón del villano pero las promesas de amor eterno se quedaron en placenteras noches de cama pero ya ni eso. De quedarnos un segundo con la boca abierta deseando que se abra más su escote antes de que comenzáramos el lanzamiento de latas de birra, ganchitos y pistachos a la pantalla entre alaridos de excitados machos alfa. Al final dan ganas de hostiar al nenaza sentimental del Schwarzenegger por despreciar los encantos de la Kathryn Harnold con la patética excusa de que está casado hace tiempo, ñoñez de la época del estreno que en la era de los follamigos y follamigas suena a Marcelino pan y vino.

Recomendable si queréis pasar unas risas, bucear en la Era y en definitiva cine de oficio con la firme mano del director, John Irvin, y esa cutrez que sólo superaban las producciones de la Cannon con el Chuck Norris pero que De Laurentis lograba producir con un toque de diferencia, un escalón más arriba dentro del bajo escalafón que suplían la ausencia de estrellas consagradas con secundarios de lujo, escenas rodadas por especialistas, director solvente para este tipo de películas y por supuesto el favor de un público que pagaba por ver a su estrella de acción favorita. También un salto de calidad en Schwarzenegger que rodaría posteriormente Predator para quedar consagrado como actor, lejos ya del protagonismo de la masa muscular y cara de cemento donde su mayor expresión facial era que le cayera una gota de sudor. Es además un visionado refrescante entre tanto título plagado de imágenes sintéticas, precuelas de secuelas, revisiones pésimas de otros títulos o zombis y súper héroes...
Cine de verano.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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