The Adversiter Chronicle

viernes, 9 de febrero de 2018

"Memorias de La Transición", por Antón Rendueles


Unas memorias de Antón Rendueles en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Sueños de ser astronauta

Lo confieso, de niño quería ser astronauta. Ahora que, postrado, la televisión se ha convertido en una ventana al exterior y en cierta forma puede que sea astronauta sólo que del espacio interior, cosmos de pensamientos, de vencer las ganas de acabar y de explorar un nuevo mundo como es el de la discapacidad. Pero de niño y mientras el mundo seguía su andadura, me quedaba absorto viendo las imágenes y quería ser uno, quería ir más allá y nos prometieron, nos prometían, que ahora habría colonias en la Luna y misiones de larga duración en Marte pero han pasado cincuenta años...

Mi primer recuerdo es un juguete, era una pista donde se desplazaba un coche en forma de buggy con un chico al volante, una pegatina en los cristales, y sombrero de vaquero, hasta recuerdo que los trozos de la pista eran de distinto color y que el coche hacía cabriolas, pero no recuerdo jugar con él. Lo que si recuerdo es la caja donde aparecía un paisaje lunar y el buggy con su alegre conductor y mientras miraba la foto mi mente se enamoraba de ser astronauta, y deseaba ser ese chico y conducir en las arenas lunares. Hay otro juego, que yo no tuve pero sí algún amiguito de entonces que era el rescate o recogida en el mar de la cápsula Apolo. Unos años más tarde me regalaron por un cumpleaños una maqueta del transbordador y pensaba con ilusión que sin saber cómo la exploración y conquista de espacio continuaba...

No han cumplido su promesa y el transbordador sólo era el primer escalón de una escalera que no veré finalizada aunque estos días atrás he visto el segundo escalón que es recuperar los cohetes y que aterricen de nuevo en vertical, hoy una realidad pero un problema que ha tardado medio siglo en resolverse y ser plenamente operativo cuyas imágenes han pasado a mi banco de datos de memoria con las imágenes de antaño que vuelven cada vez que leo una necrológica de alguno de los astronautas que estuvieron allí, que condujeron un vehículo lunar, que eran la avanzadilla, pero nunca hemos vuelto desde entonces...

Supongo que simplemente la cosa va más despacio pero aunque ahora sea una iniciativa privada el caso es que hay la intención y el convencimiento de volver algún día. Ahora estamos enviando sondas robotizadas a otros mundos y estamos en plena explotación de la órbita terrestre, algún día se explotarán los recursos fuera de la órbita terrestre, colonias de seres humanos que crearán una nueva filosofía de vida en otro planeta, pero no veré nada de eso, seguiré recordando el acoplamiento entre una nave estadounidense y otra soviética, del Skylab y las esperanzas en el transbordador que se volatilizaron con el accidente del Challenger...

La imagen de esos dos cohetes reutilizables aterrizando de regreso en vertical a la base de lanzamiento son una puerta que se acaba de abrir y los dioses han querido que sin saberlo pudiera verlo en tiempo real, el contrapunto a las imágenes en la memoria de aquellas en que veía cohetes lanzados con cargas mortíferas que acabarían con todos los sueños. Si aquellos mensajeros de la muerte nuclear hicieron avanzar nuestra tecnología hasta los niveles actuales, tal vez estos que son mensajeros de exploración y conquista nos aporten una nueva era que hará cambiar el mundo. Pero es una intuición y un deseo más que un hecho pero aunque se tarden otros cincuenta años en volver a la Luna sé que iremos aunque hará mucho tiempo que habremos dejado este mundo.
Antón Rendueles


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
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