The Adversiter Chronicle

sábado, 14 de octubre de 2017

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: El muro de Berlín
-13 de agosto de 1961 - 9 de noviembre de 1989 -
Autor: Frederick Taylor
Editorial: RBA Libros S. A.
Traducción: Antoni Puigrós
Edición: Octubre 2009

A lo largo de los siglos la humanidad ha erigido muros, ya sean de contención, separación, cuando no ambas funciones, en un intento de que marcaran fronteras aunque el paso del tiempo se impone, terminan perdiendo su función para finalmente si sobreviven quedar como recuerdo de otros tiempos y siendo una frase en medio de los libros de historia aunque cada muro tiene su propia historia pese a que pase más desapercibida o sintetizada a medida que transcurre el
inexorable paso del tiempo. La propuesta de hoy es un viaje a la Guerra Fría y la historia del Muro de Berlín que separaba dos sistemas, contenía la fuga de insatisfechos y marcó a una ciudad dividida como dividida quedó Alemania tras el fin de la II Guerra Mundial en 1945 hasta 1989 con el colapso del sistema comunista en que se logra la reunificación y el derribo del muro...

Frederick Taylor estudió Historia y Lenguas Modernas en Oxford y realizó estudios de posgrado en la Universidad de Sussex, donde se especializó en el auge de la extrema derecha en la Alemania de comienzos del siglo XX y obtuvo una beca Volkswagen. Ex editor y autor de cuatro novelas, ha editado y traducido al inglés los diarios de Joseph Goebbles entre 1939 y 1941 así como autor de una obra de gran éxito sobre el bombardeo de Dresde.
Y sin más, unas breves reseñas que os inciten a su lectura:

 
Fin de la Guerra Fría...
Pocos fueron los que hicieron caso de los comentaristas que vieron la caída del muro de Berlín y la ulterior defunción del comunismo en Europa como `el fin de la historia´. Pero la mayoría de nosotros nos atrevimos a esperar una paz relativamente suficiente, y una colaboración genuina entre los pueblos, sin partidismos, para solventar los problemas del planeta. Teníamos la sensación de que ésta sería nuestra recompensa por haber luchado durante más de cuatro décadas en las que la amenaza de una destrucción nuclear y la grave restricción de las libertades habían servido de barricada callejera ante nuestro horizonte psicológico. Habíamos esperado que las cosas fueran diferentes, y lo fueron. O así parecía en aquel jubiloso otoño de 1989.”

Berlín año cero...
Durante el primer año de posguerra fallecieron unos 12.000 berlineses, ya fuera por hambre o por enfermedades asociadas a la desnutrición. Sin embargo, para aquellos que lograron sobrevivir sobrevino un febril florecimiento cultural: en los sectores occidentales se crearon nuevos periódicos, se inauguraron teatros, clubes nocturnos y cabarets, e incluso los estudios cinematográficos reanudaron su actividad. Es posible que los berlineses tuvieran muy poco para comer, o que se congelaran en los sótanos sin calefacción, pero por vez primera desde 1933 podían hacer, decir o escribir lo que quisieran. Con cierto humor macabro, a esa época la llamaron `los años dorados del hambre´. "

El mundo comunista sin Stalin...
Dos semanas antes, Beria había sido arrestado por supuestas `actividades criminales contra el partido y contra el gobierno´. Era, según la imputación, `un agente del imperialismo´. Sus colegas, aterrorizados por lo que el ministro de Seguridad les podía hacer cuando tuviese la menor ocasión, habían decidido golpear primero; y, a diferencia de los enemigos de Ulbritch, su puntería fue rápida y certera. A Beria lo detuvieron durante una reunión en el Kremlin, donde sus tropas especiales y sus asesinos profesionales no le podían proteger. Ahora languidecía en la cárcel, y sería ejecutado al año siguiente. El enemigo más decidido de Ulbritch en Moscú había dejado de serlo. De haber seguido siendo Beria el hombre más poderoso de la Unión Soviética, sin duda a Ulbritch lo habrían destituido cuando no algo peor.”

La idea del muro se hace realidad...
Serían pocas las personas que conocerían el plan secreto para el cierre de la frontera. Honecker instaló su cuartel general en una discreta suite de cuatro habitaciones en el segundo piso del edificio de Keibelstrasse, donde tenía su sede el Departamento de Policía de Berlín Oriental, detrás de la Alexanderplatz. Los miembros del grupo de planificación, elegidos según la estricta necesidad de que estuvieran al corriente, fueron: Paul Verner, primer secretario del SED en Berlín; el viceprimer ministro Willi Stoph; el ministro de Seguridad del Estado Erich Mielke; el ministro de Interior Karl Maron y su ayudante, el mariscal de campo Seifert; el ministro de Defensa Heinz Hoffmann; el ministro de Transportes Erwin Kramer; el jefe de la policía de Berlín Oriental, el general Fritz Eikemeier y su ayudante, el coronel Horst Ende. Incluso el personal de operaciones de Honecker estaba limitado a ocho, entre los cuales estaban el teniente coronel Hübner, su asesor militar, y el coronel de la policía y miembro ejecutivo del Consejo de Defensa Gerhard Exner. Éste iba a desempeñar un papel clave. Dado que aquello sería visible para los forasteros, tenía que garantizar que en su conjunto pareciera una operación policial de envergadura, aunque rutinaria.”

Al servicio de la RDA...
El servicio de Koch en Berlín le proporcionó una esposa e incrementó su apego al sistema comunista. Todavía más, incrementó su resentimiento contra los jóvenes de su misma edad que vivían en Berlín Oriental pero trabajaban en Berlín Occidental, a veces a tiempo parcial y los fines de semana. Allí podían ganar 5 marcos a la hora, lo cual, debido al cambio de divisa no oficial de 5 por 1, les daba un total de 25 marcos de la RDA. Así, por una tarde de trabajo, un cruzafronteras podía ganar 100 marcos de la RDA, lo que equivalía al salario semanal de un soldado raso del ejército como Koch. Los cruzafronteras hacían ostentación de su dinero, lucían las últimas modas occidentales y se burlaban de los jóvenes que, como Koch, subsistían con los miserables sueldos comunistas. Por eso cuando el 13 de agosto cerraron la frontera, el soldado Koch apoyó con entusiasmo la decisión. `Las medidas´ pondrían fin al desorden de aquellos muchachos que, en opinión de Koch, obtenían un provecho despreciable del sistema de vida del Estado Socialista, altamente subvencionado, mientras trabajaban en un voraz Estado capitalista. Llámese equidad o envidia.”

Intentando escapar a Berlín Occidental...
El 27 de marzo de 1962, Seidel y su equipo habían excavado otro túnel cerca de allí, pero los Vopos lo habían descubierto. Cuando Seidel y un ayudante suyo, Heinz Jercha, salieron al otro lado, descubrieron que habían caído en una trampa. Los Vopos abrieron fuego y Jercha recibió un disparo en un pulmón. Después de tirar del jadeante Jercha y colocarlo tras él, Seidel empujó frenético la tierra con el fin de bloquear la boca del túnel. Para cuando los guardias fronterizos lograron reabrir el túnel, los dos jóvenes habían llegado ya al otro lado de la frontera. Desgraciadamente, los intentos por detener la hemorragia interna fracasaron, y Heinz Jercha falleció antes de que llegara la ayuda de médicos expertos."

Noviembre de 1989...
Entre la una y las dos de la madrugada, enjambres humanos procedentes de ambos lados de la frontera se abrieron paso a través del muro en la puerta de Brandemburgo. Había quienes, sin hacer caso del frío de noviembre, iban en bata y pijama. Miles de personas se deleitaban con la sensación de pasear por la cercana Pariser Platz -donde estaba la hilera de las embajadas-, una elegante zona de la ciudad cerrada treinta años atrás con alambradas, bloques de cemento y trampas antitanque, convertida por decreto del Estado en una letal tierra de nadie. La gente escalaba hasta lo alto del muro y allí bailaba y gritaba con todas sus fuerzas, de alegría, de éxtasis y de liberación.”

Historia apasionante de un trozo de la historia de la Guerra Fría que conviene recordar tanto como homenaje a una ciudad y sus habitantes como para recordarnos que por altos y fuertes que se hagan los muros que acotan la libertad de la ciudadanía, tarde o temprano terminan derrumbados y convertidos sus trozos en reliquias o recuerdos. Ideal para amantes de la historia en lectura de vigilias hospitalarias, vacacionales o simplemente por amor a la lectura. Poco aconsejable para la suegra que podría darle ideas peregrinas y ponernos de albañiles para de paso arreglar el fregadero y el plato de la ducha...
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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