The Adversiter Chronicle

viernes, 21 de julio de 2017

"Bits a bits", suplemento videoconsolador


Una sección de Kitapayá en exclusiva para The Adversiter Chronicle

BATTLEFIELD 1, un excelente bautismo de fuego

Si habéis llegado hasta aquí siguiendo la sección y por fin os habéis animado a recuperar el saludable hábito del videojuego, aunque la sección es para todos y todas se busca que jugadores de antaño pierdan los miedos y en eso la juventud de la casa es un apoyo fundamental, comenzamos con un videojuego que os cautivará desde el inicio y ambientado nada menos que en la I Guerra Mundial...

He de haceros una advertencia y es que hasta nuevo aviso los artículos versarán sobre el modo campaña, es decir, de momento no nos liaremos en partidas en línea porque nos machacarán una y otra vez con lo cual volveréis a asustaros ante una videoconsola. Dentro del modo tenéis varias opciones de dificultad y si es vuestro primer contacto con el juego lo mejor es empezar en el modo más fácil. Soy de la vieja opinión de que un videojuego no se domina hasta que te lo haces de una tacada, espíritu de los usuarios en los 80´s. Si con ese mismo espíritu vais como miuras directos al objetivo, pues conseguís acabar el juego pero sin disfrutarlo al 100%. Debéis pensar tácticamente, elaborar estrategia incluso y tener la sagacidad de elegir el armamento adecuado a cada pantalla de cada capítulo, tal es el logro de la industria desde las figuras políédricas en los albores de la industria del videojuego.

Videojuego alabado por la crítica y los usuarios que logra una inmersión total, la historia es atractiva en cada capítulo, que al repetir el mismo podemos saltarnos para ir directamente a la acción, y el encanto de jugar en escenarios con personajes empáticos más una lograda ambientación y panoplia de armas y explosivos que nos nos dan respiro y donde ser eliminado y volver a empezar requiere que hagamos un ejercicio de memoria para aprender en cada derrota. Un videojuego no deja de ser subrutinas y bucles teniendo la ventaja como jugadores de que las acciones enemigas siempre son las mismas, variadas y entretenidas todas ellas, así que podemos canalizar la rabia de que nos maten en seguir lo aprendido hasta ahora. Además con prota femenina en uno de los episodios, ya era hora que no fueran princesas o brujas pasando por hadas que también pueden ser guerreras.

Tanque, misiones de infantería y pilotaje de avión en misiones tanto de combate como de bombardeo y poder utilizar caballos en algunas batallas logran en conjunto una inmersión total amén de que nos pase el tiempo sin enterarnos. Hay también que lograr méritos que se logran en forma de medallas y nos amplia el abanico de armas. Hay momentos deliciosos manejando el cañón de artillería y los enemigos, sobre todo en modo máximo de dificultad, no nos lo ponen nada fácil. Por supuesto en Internet encontraréis tutoriales que las generaciones digitales manejan con profusión y naturalidad, útiles para partidas en línea, pero no seáis vagos y vagas, recordar que esa sensación de descubrir por uno mismo las triquiñuelas del videojuego la lleváis grabada a fuego, si podíais ver asteroides en poliedros y una flipante nave espacial en un triángulo estáis capacitados para disfrutar recorriendo amplios escenarios y consiguiendo mapas que además os servirán para cuando juguéis en línea con otros usuarios.

Yo me lo he pasado de puta madre porque en ocasiones habrá que reconocer en sigilo, dar rodeos o ir eliminando silenciosamente a centinelas. Demuestra los avances en el apartado de decorados y la interactuación con los mismos si además de aquella eráis aficionados a programar os será muy grato y reconfortante para las neuronas imaginar las líneas de comando, batallitas del abuelo cebolleta y no lo niego pero os aseguro que instintivamente veréis las subrutinas y detalles que sólo se aprecian si manejasteis las videoconsolas pioneras y los primeros ordenadores domésticos. Un bautismo de fuego cojonudo para los juegos de disparo en primera persona y excelente producto de entretenimiento, así que calar la bayoneta, cerrar la escotilla y girar la hélice para arrancar el motor y a jugar, que como siempre os digo:
¡Quien no se consuela es porque no videojuega!

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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