The Adversiter Chronicle

lunes, 17 de julio de 2017

"Manual del Buen Comer", por el profesor T. A. Rambaina


Con la colaboración del profesor T. A. Rambaina
en exclusiva para The Adversiter Chronicle

LA LATA DE ALBÓNDIGAS

Si hay un alimento denostado y amado a partes iguales, sin duda la lata de albóndigas que hoy traemos a MBC es uno de los más firmes candidatos para serlo. Hay personas humanas que no las pueden ver mientras que para otras forma parte de sus básicos a la hora de cocinar...

-¿Por qué tan mala fama y tanto amor incondicional por parte de los consumidores, profesor?

-Llama la atención que las generaciones digitales no lo contemplen en su dieta y se consuma muy esporádicamente. Si analizamos la cuestión podemos apreciar que son los progenitores quienes han creado el problema y sin duda alguna el servicio militar obligatorio ha contribuido a que unos sientan arcadas con sólo mencionarlas y los otros se relaman de gusto. Todo ello es debido a que durante la mili muchos soldados saciaron su hambre con albóndigas de lata y transmitieron el amor a sus retoños mientras que se produjo el mismo resultado a la inversa creando personas que odian las albóndigas y sobre todo si son de lata, como puede apreciar es bastante simple: una cuestión de educación gastronómica.

-¿Es un alimento completo?

-¡No sólo es un alimento completo sino que además beneficia a nuestro bolsillo! Si son para un solo comensal la lata da para tres raciones; si son varios cunde hasta cuatro comensales siempre que uno de los mismos sea vegetariano, se puede darle los guisantes, y además pueden combinarse piezas de albóndiga como acompañamiento para otro plato y la salsa aprovecharla. Sin lugar a dudas, dentro del laterío, es no sólo uno de los más completos sino además de los más rentables. No olvidemos que además la lata es profusa en información y si ya no nos alcanza para comprar el periódico constituye una fuente de lectura al consumidor.

-Bueno, pues catemos el enlatado manjar que en la foto luce apetitosamente apetitoso, casi un néctar cárnico que... ¡Por los clavos de Cristo! ¡Que hedor! ¡Es como abrir una sepultura redios! ¡Que asco!

-¡Refalfies! ¡Refalfies de consumidor mal acostumbrado! ¡Ya le he dicho en anteriores ocasiones que el contenido hay que verterlo rápido al recipiente sin pararse a mirar y ponerse una pinza en la nariz si es de olfato sensible! ¡No mire, hombre, no mire! Ya que pone el ejemplo de la sepultura puedo decirle que igual que no asistimos a la putrefacción de un cadáver pues igualmente no se mira la lata al abrirla salvo que ya tenga experiencia. Fíjese en la abundancia de salsa y guisantes así como el número de piezas, no se quede en el olor que desprende al abrir el recipiente. Como siempre a fuego lento meneando de vez en cuando y dar vueltas a las albóndigas. En caso de micro ondas puede ser algo jodido ya que se quedan calientes por el exterior pero interiormente estará frío y al contacto con el paladar y debido a su textura en la lengua hará que inevitablemente vomitemos.

-Mmmm... Ya va cogiendo color y buen olor...

-Están muy ricas, en la marca elegida de muestra la relación cantidad-precio es muy competitiva y si nos nos gustan por el trauma transmitido por sus progenitores podemos dárselas a otro y nosotros hacernos un buen chuletón que meternos entre pecho y espalda. Si tenemos infancia en nuestro entorno podemos pasar inolvidables momentos jugando al golf o el pin-pong una vez las albóndigas están frías y en un momento dado tapar una intempestiva gotera hasta que venga un profesional a reparar la misma. Es de evacuación cantarina y aromática sin tendencia a ardores gástricos amén de...

-¡Ni amén ni leches en vinagre! ¡Hala, espere que tiro esta bazofia a la basura y nos vamos a zampar ese chuletón, profesor, vayámonos!

 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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