The Adversiter Chronicle

domingo, 25 de agosto de 2013

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

EL CHICO DE ORO (1986)

Agradable peliculita del Eddie Murphy de 1986 por diversos motivos...

Lo primero aclarar que para quienes vivieron la época el Murphy es harto empalagoso salvo cuando repite su personaje de Superdetective en Hollywood en el sentido que se limita a investigar, hablar lo necesario y repartir mamporros, que en la película que nos atañe son del tipo Terence Hill & Bud Spencer...

En mi demente opinión esta película supuso el canto del cisne de Murphy como estrella de las taquillas ya que a partir de aquí inició una gloriosa decadencia en la que sus papeles tenían más frases en historias ñoñas donde chupa cada vez más cámara...

Dirige hábilmente Michael Ritchie, salen animales y niño lo cual siempre supone ya un desaliento, y acompañan al Muphy, Chatrlotte Lewis de turbadora y casi inquietante al principio belleza mezcolanza de Asia y Occidente que se gana nuestra entrepierna, pero no el corazón, cuando primero le mojan la camisola dejando entrever unos apetitosos senos, luego le hacen un onírico bondage con sábanas y por último nos hace una coreografía de mamporros en bragas y camiseta que aunque sea fugazmente nos permite apreciarle la entrepierna de blanco virginal... Además luego la matan... Ideal para fetichistas y amantes de estética sado maso.

Otro del reparto es Charles Dance en un, esa era la intención, papel e interpretación de pasar por ser un inquietante y elegante diablo que luego resulta demonio. Habla poco y más que nada se dedica a poner muecas y pose que se supone refinada y diabólica aunque deja el sabor de esos bombones baratos rellenos de algo gelatinoso que todos probamos al menos una vez en la vida y que acabamos escupiendo a la basura sin que nos vea quien nos ofrece tan indigerible ofrenda...


Los efectos especiales son chuscos para los ojos digitales ya que se nota la truca, pero era lo último en 1986.

La película merece verse desde un punto de vista antropológico-cinematográfico puesto que ya en 1986 la estética entraba en franco declive sin que falte el machacón sintetizador de fondo en las escenas sin faltar la canción de turno, en este caso un delirante y colorista grupo de heavy que parecen unas locas en cualquier discoteca cutre de puti club de carretera para gays atormentados y felizmente casados o falangistas en plan coloquetas y problemas de próstata.

Ya digo que las peleas son de cuchufleta pero tiene el trasnochado encanto de los set de decorado sustituidos ahora por los efectos digitales, hay que verla con algo de cachondeo pero a la mitad más o menos el Murphy ya empalaga y deja de ser gracioso aunque las andanzas de la mozuela y el enano del padre, que es santurrón del templo nepalí y mantiene el mismo vendiendo collares simulando ser tullido de ambas piernas y vendiendo colgantes quedándose con el cambio de los turistas...; soporta el resto de metraje hasta el final.

Merece verse sólo por la descojonante escena en el avión de las líneas
aéreas del Nepal y la aduana del aeropuerto que parece más una cuadra con corral y donde el Murphy hace una de sus cuchufletas que ya no hacían gracia por repetitiva en otras películas aunque hace un homenaje a su papel en Límite 48 horas echando unos gorgoritos y por supuesto se deleita sin lograrlo en
nosotros con su risita marca de la casa, pero ya digo que se soporta el metraje por sus acompañantes de reparto, el logrado para la época demonio final y la cara de estado psicotrópico del niño de los cojones que encima tiene un dedo a lo E.T. Que lo mismo resucita una muerta o una mariposa que hace cabriolas en homenaje a El Jovencito Frankenstein con una lata de refresco sacada del bidón de la basura para deleite de su cretino y monstruoso carcelero, el inolvidable coloquetas de Más allá del valor que sustituye la granada colgando del cuello por un turbante y un maquillaje que resalta su fealdad para cánones de modelos de pasarela.
No falta el actor de rasgos orientales que sale siempre en las películas de la década...

 Hay animales, en este caso un dulce pajarillo de hermoso y colorista plumaje que al final nos taladra las neuronas como un pajarraco de fantasía en brote psicótico y dan ganas de cocinarlo según la receta del marciano Roger de American Dad...

Merece verse si no la visteis pero con mente abierta y si la visteis en su momento para recordar lo ñoños que también eran los 80´s y recordar cuando se pagaba por ver a un tipo como Eddie Murphy, aunque no te arrepientes si lo hiciste y siempre queda el consuelo de que el inefable Chuck Norris tenía seguidores que pagaban por verle...

¡Hasta van envejeciendo con él en sus infumables tele series!, pese a que sabemos que el colaborador de The Adversiter Chronicle, Randall L. Stevens, es fan de Walker Texas Ranger...
 
 
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/
 



 

 
 
 
                                                  
 
 

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