The Adversiter Chronicle

martes, 13 de agosto de 2013

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: MIAJA, el general que defendió Madrid
Autor: Juan José Menéndez García
Editorial: Ápel
Edición: Febrero 2010

Es España y su paisanaje poco proclive a estudiar los perdedores de la Guerra Civil pese a que el tiempo transcurrido desde la contienda ya permite un análisis objetivo de los hechos: se sigue negando la pieza clave que fue el apoyo fascista italiano y nazi a los militares sublevados; no se quiere ver que un militar profesional que se rebela contra la superioridad sólo tiene dos caminos que son alcanzar el poder o el pelotón de fusilamiento; y desde un punto de vista de historia militar se olvidan los méritos del Ejército republicano y sus mandos que aún sin ser republicanos supieron hacer su trabajo que no era otro que proteger la legalidad vigente. Es significativo que el comandantín ordenara fusilar a los mandos militares a su alcance que se oponían a la sublevación...

Hoy traemos la biografía de un verdadero militar profesional que pasó a la historia y la histeria como el defensor de Madrid. Con las fuerzas nacionales a las puertas de la capital y un conglomerado desordenado de milicianos y soldados supo primero cortar y luego mantener la plaza. Fue ascendiendo a medida que se desarrollaba la guerra pero pese a que sus planes de batalla sufrió el mal endémico de la República: falta de fuerzas de reserva y la incapacidad del nuevo dogma que se llevaba a la práctica en el arte guerrero por primera vez: dominio de los cielos y apoyo táctico de la aviación a las fuerzas terrestres. Franco resultó vencedor más que por sus méritos, tácticas ya superadas y propias de guerras coloniales y movimientos de tropas como en la I Guerra Mundial, por los deméritos de la República que de tener un frente interior en orden podría haber aguantado hasta el inicio de la II Guerra Mundial...

Juan José Menéndez García, tiene publicadas diversas obras amén de novela corta, cuentos, artículos periodísticos...

Y no os puedo decir más porque la solapa es parca en datos biográficos salvo que es asturiano al igual que el general protagonista del libro. No obstante los acérrimos del franquismo y su parafernalia pueden aproximarse al libro sin remordimientos ya que se trata de la biografía de un militar y no un panfleto pro republicano y demás miedos aún vigentes en las trasnochadas mentes de algunos y alguna.



Vocación temprana por las armas:

Muchas veces se repitió la experiencia: el chiquillo contemplaba una y otra vez, en el espejo el disfraz de militar; fueron tantas las ocasiones que, para cuando hubo terminado de confeccionarle al chico un uniforme a su medida -deshaciendo uno de los más usados de su marido-, Pepita (vecina del edificio) había agotado las reservas de melocotones en almíbar que le ofrecía en cada visita. Y, ya puestos en faena, también le fabricó un quepis de cartón y un sable de madera pintado de purpurina plateada, con su vaina de hule. El comandante tampoco perdió la ocasión de estimularlo con leyendas de heroísmos, con los atractivos de las maniobras, con el oropel de las grandes paradas ante los reyes, con el concepto de patriotismo, que exige los mayores sacrificios...
Con todas estas cuestiones, el niño José Miaja estaba deslumbrado...”

1931...
En ese mismo año 1931, seguía José Miaja Menant un curso dirigido a los coroneles, estimados como capacitados para ascender al generalato. Tras la oportuna investigación realizada por las altas esferas políticas, de sus antecedentes, conducta y aptitudes, a propuesta del ministro de la Guerra es ascendido a general de brigada el 4 de julio de 1932. Se le destina entonces a Badajoz como jefe de la II Brigada de Infantería -lo que implicaba el cargo de comandante militar de la plaza- donde permanecería hasta el mes de diciembre de 1933.

Quizá el ambiente que entonces se respiraba dentro de la provincia más extensa de España, limítrofe con Portugal, no fuera del total agrado del flamante general Miaja, aunque sus sobrinos afirman que vivió muy tranquilo todo el tiempo que estuvo en Extremadura, residiendo con sus cuatro hijos menores en el edificio de la Comandancia Militar en Badajoz. Tal vez prefiriese otro destino en Madrid, por múltiples motivos. O puede que influyese en su ánimo la enfermedad que tuvo después... El caso es que existen varias versiones que afirman que deseaba ser trasladado, entre ellas la de Indalecio Prieto, como se verá más adelante.”


Madrid: baluarte contra el enemigo...
Como afirma David Jato, el madrileño perdió pronto el miedo a la guerra. En primer lugar, porque a partir del paseo de la Castellana hacia el este, se creó una ciudad neutral que los nacionales respetaban de forma absoluta. Y también porque los bombardeos sobre el resto de la urbe eran más bien leves, salvo, claro está, las calles inmediatas a los lugares en donde se combatía. El sitio más batido fue la Gran Vía, que mereció el nombre de `Avenida de los obuses´. La insistencia artillera rebelde obedecía a que el edificio de la Telefónica, constituido en mando militar artillero, suponía un mirador que controlaba los movimientos sublevacionistas en todo el círculo capitalino.”


Vida en el exilio...
Tras un éxito tan notorio de su conferencia en Nueva York, fue solicitada la presencia del general Miaja en otras poblaciones del norte de Estados Unidos; de ahí que, las Sociedades Hispanas Confederadas le propusieran organizar una gira, para tratar de aumentar los ingresos que se destinaban íntegramente a paliar la grave situación de los mutilados de guerra en Europa. José Miaja aceptó la idea sin pensárselo dos veces. No obstante, a punto estuvo de no verificarse la tournée debido a una reacción violenta que se produjo a los pocos días en su hotel.
En efecto, una de aquellas mañanas, mientras permanecían a la espera de ultimar los detalles de la gira, el general llamó a la puerta de la habitación de su secretario, con visibles muestras de indignación y con un periódico de México en la mano, para decirle de sopetón:
-¡Regresamos mañana mismo!
-Pues, ¿qué pasa?, -le preguntó éste
-Lea este periódico. Dice que nosotros hemos venido a Nueva York a comprar armas para los comunistas.
El secretario se echó a reír y, con mucha paciencia, trató de convencerle de la falta de solidez de esas aseveraciones absurdas, con argumentos de puro sentido común. Al fin, dando por zanjado el incidente, acordaron enviar unos telegramas de protesta por la información, tanto al periódico que la publicaba, como a la Secretaría de Relaciones Exteriores”

Biografía interesante de un soldado profesional que antepuso su deber a sus deseos y un paseo a la vez que por su vida, del contexto que le tocó vivir.

Recomendable a mentes atrofiadas por propaganda fascista de izquierdas y derechas, lectura veraniega para amantes de la historia militar, turnos de noche, vigilias hospitalarias y para la suegra que cuando descubra que está leyendo la biografía de un rojo igual le da un síncope deparándonos momentos de sonrisas por lo bajinis...
 
 
 
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Director Editorial: Perry Morton Jr. IV

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