The Adversiter Chronicle

lunes, 11 de febrero de 2013

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de
The Adversiter Chronicle

Terminator

Hay dentro del cine de ciencia ficción de los 80´s dos vástagos y un bastardo.

El segundo sería La cosa, del Carpenter, película bastarda por cuanto es una versión o remake  que dicen los finos, de una película anterior. Hijos legítimos son Alien el octavo pasajero y la película que traemos hoy: Terminator  más conocida como Termineitor en esa pronunciación de inglés español ibérico donde tenemos la fea costumbre de no enterarnos de la pronunciación y encima escribirlo como pronunciamos.

Alguien podría decir que me falta Predator, pero ha de quedar eliminada de la lista por cuanto interviene el mismo protagonista y su actuación en Terminator supera a la de Predator, tal vez porque en Terminator se limita a no actuar,  aunque comparte con las dos citadas al principio que ha creado sagas y hasta precuelas otro de esos vocablos distorsionados para indicar una versión de la génesis de monstruos y terrores de ciencia ficción.

 Por otra parte se trata de una peli de 1984 y sirve para bucear en la sociedad de entonces, falta de la cotidianidad de los ordenadores en las vidas y realizada con efectos especiales difíciles de superar en el sentido de sorprender y estar al servicio del guión. Tal vez por eso las nuevas generaciones nacidas ya en el siglo XXI jamás apreciarán en su totalidad el fresco de la vida entonces.

 

Y es que Terminator es junto con Alien el octavo pasajero, algún purista podría alegar que en realidad la segunda es de 1979 pero es que en la retina cinematográfica está archivada en los 80´s, una película perenne en el tiempo del celuloide. Basada en juegos y trucos tipo sustos inesperados, originalidad de la idea, un futuro reconocible y en este caso un presente atemporal unido a dos actrices en el olimpo de la ciencia ficción como son la Sigourni (o cómo bowlings se escriba) y Linda Hamilton, sólo por debajo ambas de la eterna Sean Young…

 
Para amantes cinéfilos que tras el fornicio juegan a acertar preguntas, comentar que aparece otro actor unido para siempre a la ciencia ficción: el que era cabo en el pelotón de Alien el regreso, sólo por tener la oportunidad de enamorarse en pantalla de la Ripley y la Connors le hace tener un hueco y un refugio en nuestra memoria.

 

La película es una producción de 1984 dirigida por el hoy reverenciado y tahúr como director de James Cameron, protagonizada por Linda Hamilton, Paul… algo pero no soy capaz de descifrar mi letra, Michael algo también y el archi popular Arnorld Schwarznegger, ahora ya decrépito pero que de aquella y con esta película se consagró.

Ahora es habitual ver a primeros actores en papeles de maleantes, pero en 1984 pocos actores estrellas se arriesgaban a interpretar el papel de villano, pero aquí el Swarzi lo borda, es el físico perfecto, habla poco y cuando lo hace es imitando otras voces y además tiene un careto inexpresivo que aumenta la sensación de frio acero de la máquina de exterminio.

 
Si en los 50´s era la era nuclear y sus interrogantes y peligros potenciales, en los 80´s era el entonces desconocido camino que nos ha llevado a la actual revolución digital: los ordenadores.
Si bien ya estaban instalados en procesos de fabricación y ofimática, militarmente el avance en la tecnología computacional para fines militares unido a la progresiva accesibilidad de la ciudadanía a los cada vez más asequibles ordenadores personales logró además de asestar la puntilla a la URSS desde un punto de vista tecnológico vislumbrar el potencial de un mundo unido informáticamente.

Esa y no otra es la premisa de la que parte el argumento de Terminator como dice el ángel de la guarda de la Connors cuando están huyendo: “las máquinas programaron órdenes inteligentes, eran computadores de defensa conectados a todo el mundo”

 
Finalmente las máquinas deciden el exterminio de la raza humana y provocan una guerra nuclear que arrasa el mundo conocido y su sociedad dando lugar a un dantesco apocalipsis donde los supervivientes se esconden de día y combaten de noche a un ejército opresor de máquinas de combate diseñadas por otras máquinas.

Pero en las filas de los supervivientes surge un héroe, Connors, cuya legendaria madre le preparo desde bebé dándole la turra con cintas  grabadas por ella y a la que las máquinas deciden eliminar de cuajo enviando al pasado una máquina asesina para eliminarla antes incluso de preñar. La resistencia humana envía por su parte un soldado con la misión de protegerla, cosa que hace antes de palmarla y a la vez que la preña, en una fogosa escena donde pueden verse las tetas de la Hamilton…

 La película resiste bien el paso del tiempo y se agradece en estos tiempos de textura digital, efectos que en su tiempo era la leche y que se soportan por los nuevos espectadores y hace cagarse en todos los santos a quienes cada nueva revisión nos hace ser conscientes del tiempo que ha pasado ya desde que la vimos la primera vez.

Es una película ejemplo de atemporalidad, de creadora de una saga que dura hasta nuestros días y película donde la falta de presupuesto se suplía con un buen guión, una buena dirección e interpretación y sobre todo hace que te pase el metraje sin pesadez si la ves por penúltima vez y atraparte a la butaca si nunca la has visto.

¡Y salen las tetas de la Hamilton!

 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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