The Adversiter Chronicle

sábado, 29 de septiembre de 2012

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

 

Libro: Papá espía
Autor: Jimmy Burns Marañón
Editorial: Randon House Mondadori, S. A.
Traducción: Ana Momplet Chico
Edición: Febrero de 2010

 
Ahora que España vive tiempos convulsos y hay un resurgimiento de la nostalgia franquista que trata de obviar el periodo 1939-1945 resaltando el desarrollo del país bajo la dictadura y que disfrutamos de lo creado durante la misma, se hace necesario tener una visión que aclare cómo es que el fascismo es erradicado del mundo, el de izquierdas duraría hasta 1989, mientras que en España moría de viejo uno de sus representantes junto con Hitler y Mussolini.

 Pues una visión es el título que traemos hoy a Lomo con tapas, un libro para ingleses que deberían leer los españoles.
Lo primero porque habla de un tipo que a nosotros no nos dice nada pero de predicamento en el mundo anglo sajón por su trabajo y lo segundo porque se trata de un amante de España, fue el jefe de inteligencia en la embajada inglesa en el Madrid de la inmediata post guerra para culminar que estaba casado con una española hija de un español insigne: el doctor Gregorio Marañón.
Porque en sus páginas encontramos el carácter de franco en aquellos años de guerra mundial por testigos presenciales y se ofrece un fresco a los lectores de aquel Madrid y aquella España sumida en la destrucción de la Guerra Civil.

A todos los actores europeos le interesaba una España neutral y tras la guerra es difícil que se hable de su papel en la misma. España era donde se libraba la batalla de los servicios de espionaje cuyos asuntos quedaron enterrados en los archivos y desconocidos para el gran público. Si queréis conocer la realidad de aquellos años más allá de la nostalgia del neo franquismo, encontrareis su lectura interesante y nada farragosa.

Y si os gusta el tema, es el testimonio real de cosas que son esbozadas en películas y novelas resultando más divertidas y simples en la realidad, pero reales. Se echa en falta profundizar en los estragos del espía Philby aunque su sombra se proyecta a lo largo de las intrigas y putadas al protagonista por parte de sus superiores y compañeros.
Ver al embajador Hoare a través de la mirada de Tom Burns es viajar al imperio inglés y sus racistas élites hacia todo aquello que no fuera británico en sus estertores históricos en una guerra que ganó a cambio de perder su imperio.

 El autor, Jimmy Burns marañón, nació en Madrid en 1953 en el seno de una familia anglo española. Su madre, Mabel, era hija del médico y escritor Gregorio Marañón. Su padre, Tom Burns, era editor, periodista y diplomático. Como periodista, Jimmy Burns ha trabajado más de treinta años en el Financial Times, donde ha sido corresponsal en el extranjero (en Portugal y Argentina, por ejemplo) y especialista en inteligencia y seguridad. Entre otros libros ha escrito Barça, la pasión de un pueblo, Maradona, la mano de Dios y la obra definitiva sobre la Guerra de las Malvinas, The Land That Lost its Heroes, que obtuvo el premio Somerset Maugham de no ficción en 1988.
Lo anterior no es que yo sea un erudito de su obra, os lo transmito como siempre desde la solapa de la portada.
Y por una vez no vamos a poneros varios extractos y me permitiréis que os ponga uno que resume la calidad del libro como observatorio de la España de post guerra y su importancia durante la II Guerra Mundial.

 “En lo que constituía una clara estrategia para evitar la enemistad de las democracias victoriosas, Franco había nombrado a Alberto Martín Artajo, democratacristiano conservador, como su nuevo ministro de Asuntos Exteriores. Su misión será cultivar la imagen de Franco como un líder cristiano autoritario cada vez más distanciado de la falange  –y no como un dictador fascista, como le veía la izquierda marxista- y acelerar el proceso de desnazificación exigido por los aliados.

Martín Artajo era un abogado con intereses en el negocio editorial católico al que Burns conocía desde antes de la guerra y con quien mantenía una relación cordial. En cuanto ocupó su nuevo cargo, el ministro accedió a reunirse en secreto con él en repetidas ocasiones al margen del protocolo diplomático oficial, consciente de que Burns le escucharía atentamente y que su postura sería comunicada a Londres. A partir de lo discutido en estas reuniones, Mallet informó al Foreing Office del rumbo político del régimen e intento influir sobre su postura para disgusto de algunos, como el embajador soviético en Londres, Feodor Gousev, que, como Stalin, quería que los aliados rompiesen relaciones con Franco y ofreciesen su apoyo a las <<fuerzas democráticas>>. Gousev estaba convencido de que Franco estaba intentando consolidar su posición y <<arrojando polvo en los ojos de los aliados>> al renunciar que pretendía convocar elecciones en un futuro.

No cabe duda de que Franco utilizó la relación entre Burns y Artajo para ganar tiempo y contrarrestar las presiones internacionales a fin de que se produjese un cambio democrático inmediato tras el derrumbe de las potencias del Eje. Sin embargo, parece que Gran Bretaña también decidió mantener su política de no intervención basándose en una lectura muy acertada de la situación política interna de España al término de la guerra.

Aunque los informes oficiales de Franco hablaban de una posible amenaza de la izquierda alentada por la derrota del Eje, y a pesar de que los sentimientos anti falangistas agitaban los círculos católicos y militares y de que algunos
antiguos defensores del régimen, como el duque de Alba, soñaban con una inminente restauración de la monarquía, la realidad demostró que la oposición a Franco dentro de España y entre los exiliados carecía de una organización poderosa y unificada, por no hablar de una ideología común, pues en ella había desde anarquistas hasta aristócratas radicalmente anticomunistas.

A principios de agosto de 1945, Mallet escribió al Foreing Office desde su residencia de verano San Sebastián describiendo el <<miedo a la guerra>> que según él atenazaba a gran parte de los españoles y tratando de disuadir a los aliados de que apoyaran o provocaran un levantamiento militar, teniendo en cuenta sobre todo que la mayor parte del ejército seguía apoyando a Franco. En las últimas fases de la guerra, cuando las tropas aliadas liberaron el sur de Francia, el ejército estadounidense ya se había negado a ceder ante la creciente presión por parte de la opinión pública norteamericana y de soldados de la resistencia antifranquista en la frontera franco española para que siguiera avanzando hacia España.

Mallet tomó en consideración un memorando de ocho páginas que había recibido de
 Burns poco después de ocupar su nuevo puesto en Madrid, basado en conversaciones secretas entre el agregado de prensa y Martín Artajo, ministro apodado <<el elefante devoto>> por su catolicismo y su porte. Burns había compartido con Artajo su sorpresa al encontrar un sentimiento tan unánime y profundamente antifranquista entre los nuevos parlamentarios británicos.

Sin embargo, el nuevo ministro no tardó en convencer a Burns de su franqueza al decirle que la opinión pública británica estaba muy mal informada sobre la política española. Lejos de ser un tirano impopular, Franco contaba con el apoyo de la <<gran mayoría del pueblo español>>, que había sufrido a los <<rojos>> durante la Guerra Civil y estaba enormemente agradecido al caudillo por haber salvado al país de la anarquía y de verse involucrado en la Segunda Guerra Mundial.

Pero Martín Artajo era un abogado demasiado astuto como para pensar que un experto observador de la política española como Burns pasaría por alto fácilmente las aspiraciones de muchos españoles a una apertura democrática que liberara a España del aislamiento internacional. Por ello, le hizo entender que, con el tiempo, Franco estaría dispuesto a preparar el terreno para una transferencia pacífica del poder a los elementos políticos <<más responsables>>  de España, elementos que, en opinión de ambos, no estaban en la izquierda sino en el centro político, entre ellos varios democratacristianos como don Juan de Borbón, aún en el exilio. En resumen, el futuro de España no pasaba por una revolución, sino por la paciencia. Burns no tuvo ningún reparo en transmitir este mensaje del ministro al nuevo embajador británico.

El 6 de agosto de 1945 escribió: <<Ahora mismo cualquier medida o gesto violento o de provocación del exterior […] podría hundir nuevamente a los españoles en uno de esos estados metafísicos e irreflexivos en los que tienden a caer, y que les hacen desechar todo sentido de la mesura y les llevan a autodestruirse y acabar con toda razón […] Es imposible que se produzca un cambio rápido o radical del régimen actual hacia uno más representativo sin derramamiento de sangre o violencia a gran escala.”

 Apasionante como veis y que estemos en zozobra no es tan anormal como pensamos. Y es que para vernos a nosotros mismos nada mejor que ver cómo nos ven desde el exterior…
Libro recomendable para todos los públicos ya que contiene historias de la historia de un hombre que nos lleva a paisajes familiares a nuestra historia reciente.

Y es que de aquellos barros, vienen estos lodos…
 
 
 

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
http://theadversiterchronicle.org/
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

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