The Adversiter Chronicle

sábado, 23 de noviembre de 2019

ENTREVISTA AL TIPO DEL ASCENSOR

Si hay un sitio donde relacionarse, es en un ascensor. Pero no es tan simple, conversaciones,silencios, miradas e incluso mascotas contribuyen al azoramiento que se siente cuando tomamos un ascensor y nos topamos con vecinos, agentes comerciales y furibundos portadores de recibos y pufos impagados. Hoy entrevistamos a Obdulio Pómez, un tipo que ha montado una empresa de usuarios del ascensor para comunidades de vecinos, reciclando un oficio perdido como era el de ascensorista que ya sólo vemos en rancias películas...

-¿Cómo surge la idea, Obdulio?

-Soy usuario de ascensores desde mi más tierna infancia y a lo largo de los años me percaté de que una de las situaciones más embarazosas de nuestra existencia es cuando tomamos el ascensor con un perfecto desconocido, ese vecino tirrioso o los que van con la mascota, auténticos sacos de pulgas o felpudos con patas en algunos casos. Tras un estudio de mercado llegué a la conclusión de que era necesario un servicio de acompañamiento en el ascensor que nos evite pasar un mal trago. Encontrarse con alguien al salir del ascensor para ir al trabajo u cuando volvemos del mismo, puede arruinarnos lo que era hasta ese momento otro delicioso día en nuestras vidas. En definitiva, ofrecer un servicio que haga placentero el trance de tomar un ascensor. Tras una pequeña inversión en adecentar al personal desde un punto de vista estético, se les contrata a tiempo imparcial de horario en las listas del paro, se les da un cursillo, gratuito por cierto y siempre que se llama el ascensor, hay un miembro, con perdón, de la empresa en su interior.

-Parece una idea un poco gilipollas... ¿Y qué hacen?

-Lo primero el confortable contacto humano que siempre tiene un tema de conversación sobre el tiempo que hace o deja de hacer, que halaga el cardado y la permanente de esa vecina a la que nadie hace caso en su casa; una barrera física entre esos dos vecinos que se tienen malas ganas; la agradable sensación de que te abran la puerta porque se va cargada de bolsas y qué no decir de interponerse entre la mascota y otros usuarios sin esas molestas tirrias porque fulanito odia las mascotas y el perro de su vecino es grande como una oveja. Son detalles que luego en las reuniones de vecinos se comentan con agrado y que supone desde un punto de vista empresarial, una grata satisfacción del trabajo bien hecho.

-¿Quiénes contratan sus servicios, ein?

Fundamentalmente las comunidades de vecinos con ascensor pero estamos en plena fase de expansión y estas navidades lanzamos el acompañamiento de cenas familiares donde un empleado hace el servicio que se da en el ascensor pero aplicado a las reuniones gastronómicas familiares. Ese punto de cordura que evitará discusiones, pendencias y demás incordios que se dan al juntar a suegros, cuñadas, familiares incómodos y demás. Esta sociedad actual nos empuja al aislamiento y es por ello que coger el ascensor o ir a una cena o comida familiar nos hace sentirnos autistas, hostiles casi. Por otra parte nuestro personal, si cuadra la conversación, puede ofrecer a los vecinos y vecinas distintos productos, idea que tomé de las aerolíneas.

-Ya para finalizar Obdulio, ¿prestan servicios en todo tipo de ascensores de comunidad de vecinos?

-Se pierde una sensible cuota de mercado con esta moda de instalar mini ascensores en comunidades de vecinos que en principio carecían de él y por cuestiones de espacio sólo entra un usuario u usuaria, y eso de perfil, y que los bultos suban por la escalera. El sector hemos elevado un escrito al Ministerio de Industria para que las empresas de tales instalaciones pague un canon que sufrague las pérdidas y que no repercuta en la comunidad de vecinos. Pero en ascensores de dimensiones normales pues nos adaptamos al tamaño que sea aunque claro está que según el tamaño es la tarifa, no es lo mismo dar conversación a cinco personas que a tres y ese don de gentes de nuestro personal tiene unos costes.
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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