The Adversiter Chronicle

jueves, 27 de septiembre de 2018

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Los Rothschild -Historia de una dinastía-
Autor: Herbert Lottman
Editorial: Tusquets Editores, S. A.
Traducción: Roser Berdagué
Edición: Junio 1996

La propuesta de hoy es un libro que nos muestra una saga familiar y un apellido sinónimo de riqueza y poder. También es un fresco sobre el antisemitismo que flota a lo largo de las peripecias de una saga de banqueros que mediante los lazos familiares forjaron el mundo capitalista, preludio del capitalismo consumista que vivimos en la actualidad. De forma ágil pero sustanciosa, el autor nos traslada a los orígenes y desarrollo de la rama francesa a través de una Francia donde se respeta el apellido pero a la vez es objeto de los ataques antisemitas y, tal vez, purgatorio de la dinastía al ser convertidos en símbolo de un judaísmo explotador y casi expoliador de la república francesa que tenía eco en toda Europa pese a su filantropía y mecenazgo de las artes francesas y acabaría siendo realidad en el holocausto llevado a cabo por los nazis...

Herbert Lottman nació en Nueva York en 1927. Vive en París (datos del año de edición) desde 1956, donde sigue siendo corresponsal de importancia en medios periodísticos y culturales de Estados Unidos. Es autor de célebres biografías, ya clásicas hoy en día como las de Gustave Flaubert, Albert Camus o Pétain y Colette. Las biografías escritas por Herbert Lottman constituyen todo un acontecimiento en el mundo entero cuando aparecen publicadas. No sólo porque elige cuidadosamente sus personajes, sino porque, al situarlos en un contexto histórico más amplio, investigado y analizado con meticulosidad, acaban convirtiéndose en libros de referencia para lectores curiosos y especialistas. Para trazar esta historia de toda una dinastía que hace Historia, Lottman ha buceado en archivos inéditos y en correspondencias privadas jamás consultadas hasta ahora.
Datos sacados de la contraportada y sin más verborrea unas breves reseñas que os inciten a su apasionante lectura:

Inicios...
Para entender un poco los inicios de la fabulosa familia Rothschild convendrá recordar la enorme importancia que tiene encontrarse en el sitio adecuado en el momento adecuado: Mayer Amschel Rothschild estuvo en tales circunstancias. También es importante saber apreciar la función de un individuo que, en su cargo de judío de la corte, fue indistintamente promovido y humillado, se le despreció por serlo y se le halagó y solicitó por lo que podía proporcionar. Dado que en la Europa anterior a la Revolución no se permitía a los judíos ser propietarios de tierras ni hacer uso de ellas, éstos se dedicaron a operar con `dinero´, a cambiarlo o a prestarlo, y a comerciar con metales preciosos. Cuando se reconoció que podían ser de utilidad a los príncipes, se transformaron en proveedores de la corte y se dedicaron a administrar los negocios de su señor ( y a veces sus propiedades). Eran pocas las familias reinantes de la Europa posterior al feudalismo que no tuvieran a un prestamista judío entre sus acólitos. No es de extrañar, pues, que los judíos estuvieran preparados para abrirse camino en la era de la banca cuando se produjo el advenimiento de la misma, junto con otra minoría a menudo despreciada, los protestantes.”

Un nuevo negocio: el ferrocarril...
En 1835 -año en que Fourier vio a James como rey de los judíos- Francia se encontraba muy atrasada respecto a Gran Bretaña en el desarrollo de los transportes por ferrocarril, y las líneas existentes sólo se utilizaban para el transporte del carbón. Pero entonces los soñadores empezaron a soñar. Cabe suponer que los hermanos Péreire – el corredor de Bolsa Emile y el publicista saint-simoniano Isaac- fueron los agentes motores del primer proyecto concreto de una línea de trenes destinadas a pasajeros. Se trataba de una línea que tendría una considerable notoriedad, ya que conectaría la capital de Francia con la cercana población de Saint-Germain-en-laye. Probablemente alentado por sus hermanos Nathan y Salomon, ambos ya involucrados en líneas férreas de sus respectivos territorios, James pasó a ser inversor de la línea que estaba en proyecto, en tanto que Emile Péreire se convertiría en director de la misma.”

Rivales de los Pereire...
La guerra de los ferrocarriles se extendió a Austria, a Suiza y a los Estados italianos, todavía por unificar. Eran los mismos adversarios que participaban en la lucha por el dominio de las emisiones de bonos del gobierno. En un determinado momento, tanto James como su hijo mayor, Alphonse, se lanzaron a la palestra, cada uno empeñado por su cuenta en prevalecer sobre el conde Camillo de Cavour, ministro de Hacienda, y después primer ministro del Reino de Cerdeña y principal artífice de la reunificación italiana. Fue una batalla que ganaron los Rothschild, al parecer porque convencieron a Cavour de que el sistema que ellos empleaban les permitía mayor libertad de acción. Pero era verdad también que Cavour se aprovechó de la enemistad inveterada de los banqueros franceses para conseguir las mejores condiciones posibles para el préstamo estatal.”

Antisemitismo...
Los Rothschild de Francia eran un objetivo importantísimo. De hecho, ya eran carne de mito. Los archivos policiales nos dan una idea de su popularidad, ya que en el cuartel general de París se iban engrosando al tiempo que difundiendo los rumores centrados en Alphonse. Se decía, por ejemplo, que planeaba la restauración de la monarquía, lo que significaba la dinastía de Orleans, personificada en Philippe, conde de París. Un informador habló, por ejemplo, de un manuscrito que circulaba por todas partes y cuyo autor era el fundador de L´Anti-sémitique. Insistiendo en que el libro decía la verdad, el agente de policía aseguraba que Alphonse de Rothschild había dejado embarazada a una muchacha y que después había faltado a la promesa de casarse con ella. Debido al hecho, la chica se había suicidado, por lo que Alphonse ingresó a la niña en la escuela judía y, cuando ésta cumplió los doce años, la abandonó. Más adelante se hizo prostituta y Alphonse fue su primer cliente.”

Relevo generacional...
Aconsejado por su juicioso tío Edmond y por Gustave, socio cada día más silencioso, que murió en 1911 a la edad de ochenta y un años, el prudente sucesor de Alphonse proseguiría. Como no podía ser de otra manera, la tradicional política de paz de los Rothschild siempre que respetase los intereses nacionales de Francia. Por aquel entonces ya no importaba tanto lo que pensasen o hiciesen los Rothschild, debido a que su poder ya no era decisivo. Cuando los préstamos a los gobiernos extranjeros eran el negocio principal de la banca y ellos lo dominaban, los gobernantes extranjeros hacían caso del consejo de Rothschild. En épocas pasadas incluso habían impedido guerras, aunque era evidente que no evitarían la Gran Guerra pese a operar en bancos situados en ambos bandos de la contienda.”

Vínculos con los judíos de Palestina...
Es muy posible que la personalidad de Edouard fuera más fuerte que su físico., ya que era famoso en el mercado de valores. Un administrador del banco diría más adelante que su prestigio superaba en mucho la importancia de sus actividades de la época. Ahora compartía el poder con Robert, ya que a mediados de la década de los veinte el hijo de Gustave se convirtió en un socio cada vez más activo a medida que declinaba la actividad de su tío Edmond. Pero si la ceguera casi total que padecía el anciano lo mantenía apartado de los negocios, no por ello dejaba de dedicarse a sus buenas obras en Palestina, donde Edmond tenía ahora en su hijo James, ya entrado en la cuarentena, a un delegado plenamente entregado. Debían instalarse nuevas colonias, nuevos centros de investigación y desarrollo, no comprometidos como los antiguos en la ideología de la colonización, sino en su aplicación práctica.”

Refugiándose del nazismo y el holocausto...
Nueva York se había convertido en el centro de reunión de todos los Rothschild esquilmados. Además, habían sido esquilmados doblemente, ya que muchos de los bienes que habían conseguido sacar de Francia estaban ahora congelados para evitar que los alemanes se apoderasen de ellos. Hasta Vichy ejercía un embargo preventivo sobre dichas posesiones, ya que la incautación de los bienes que habían pertenecido a los Rothschild se había transformado ahora en ley en el Estado de Pétain, y estados Unidos seguía manteniendo un embajador en Vichy. Los Rothschild se encontraban en el Nuevo Mundo como peces fuera del agua, en parte a causa de su persistente renuencia a hacer negocios de cierta consideración en el país. Por fin decidieron contratar a un joven holandés, Peter Fleck, para que los ayudase a organizar un secretariado que coordinase sus intentos de recuperar sus bienes bloqueados. Entre otras cosas, eran propietarios de un pequeño banco en la Amsterdam ocupada, que tenía unas reservas de oro en Estados Unidos; Fleck se las arregló para conseguir el dinero.”

Mitterrand y la nacionalización de la banca...
Al volver la vista atrás, Guy de Rothschild atribuyó las nacionalizaciones de 1981 a `la enfermedad de la izquierda´que padecía el país. Sin duda que, desde el punto de vista estrictamente económico, tenía poco sentido atacar a los Rothschild -`¡era un banco tan pequeño, contaba tan poco!´-. Concretamente, el informe anual de 1980 de la Banque Rothschild -el año que precedió a la victoria socialista- revelaba bien a las claras lo mal que iban las cosas. El contexto internacional era desfavorable y, aunque Francia destacaba en el mundo industrializado, los signos que se atisbaban eran ominosos: un déficit comercial creciente, un producto nacional per cápita decreciente. El banco presentaba escasa expansión, ya que pesaban sobre él las severas restricciones que se habían impuesto al crédito. Sin embargo, el movimiento bruto del grupo había subido de los novecientos veinticinco millones de francos en 1979 a mil trescientos millones (equivalentes aproximadamente a dos mil seiscientos millones de francos de 1996), dos tercios de los cuales procedían del banco propiamente dicho, movidos a través de la Banque Rothschild y sus afiliados, Compagnie Européene de Banque, Discount Bank y Nord Financier. El banco que hacía de buque insignia informé de depósitos superiores a tres mil cuatrocientos millones de francos (unos seis mil ochocientos en 1996), lo que lo situaba en el puesto número diez entre los bancos de depósito de Francia. Como observaría Guy de Rothschild más adelante, todavía quedaba mucho por hacer, aunque sólo fuera para superar los efectos de la peor crisis económica que había vivido Francia en cuarenta años.”

El presente en 1996...
La generación actual de los Rothschild no se hace ilusiones con respecto a su situación en la lista de gigantes financieros, a la que prácticamente no pertenecen. Es evidente que, si se compara el banco actual con lo que fue su antecesor del siglo XIX, hay que admitir que su influencia es menor y que los triunfos que puede exhibir son más modestos. Pero, considerándolo todo, incluidos los traumas y la desolación desencadenados por la era de Hitler -por no considerar, además, otras cuestiones-, no puede negarse que han sido afortunados´. En conjunto, incluyendo al primo Edmond y sus logros globales, sobre todo gracias a las crecientes alianzas del banco de París con N. M. Rothschild de Londres, la familia continúa poseyendo un considerable y creciente poder.”

Apasionante obra sobre la dinastía bancaria por excelencia cuya historia abarca dos siglos de desarrollo de la banca y paradigma de la laboriosidad del pueblo judío en Europa donde nunca se acabó de aceptar su prominencia en las finanzas así como un repaso a la historia del mundo industrializado que conformó nuestro presente, ahora que la Unión Europea democrática vuelve a ser atacada por los nacionalismos, la xenofobia y el racismo que conlleva el nuevo neofascismo que cada vez encuentra más simpatizantes entre el electorado aprovechando la crisis económica y las brechas sociales que provoca donde también abreva el neocomunismo, ambos extremos con el afán común de enterrar los valores que nos han traído paz y prosperidad en todos los ámbitos y que se resume en una palabra: democracia.
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/
 



 
                                                         






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