The Adversiter Chronicle

miércoles, 12 de marzo de 2014

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

PAYBACK (1999)
una excusa para hablar de Mel Gibson

Hacía tiempo que queríamos dedicar un número de Butaca de patíbulo al bueno de Mel Gibson. Puede que las mocedades lectoras que no cayeron enamorados del Gibson de Mad Max, la primera, Gallipoli y también la primera de Arma Letal, se pregunten cómo el autor de bodrios infumables tipo El patriota y esa aberración del cine bélico que es y será siempre Cuando éramos soldados, puede ser merecedor de dedicarle un solo tecleo...

Pero sí.

Elegimos la película de hoy, aparte de los criterios rigurosos de selección de películas, porque es el Gibson más parecido al que encandiló a toda una generación: Porter, un mercenario, un tipo solitario y auto suficiente cuyas desgracias son paralelas a la de Mad Max en su mundo a punto de ser apocalíptico...

La película sigue la mejor tradición de las obras menores del cine negro, algo chapuzas el final explosivo pero ya era norma ese tipo de chuminadas hasta que alguien descubrió que si el protagonista muere no pasaba nada malo en la recaudación de taquilla, pero en 1999 las pelis seguían ciertos cánones como que el prota nunca muere...

Dirigida por Brian Helgeland, el Gibson está bien arropado como el afro americano de Predator, el poli malo de Maraton Man, ese desaprovechado actor encasillado para siempre como el hijo del Nolte en la mítica serie televisiva Hombre rico, hombre pobre, sorpresa oriental en las féminas con una deliciosa masoca y sádica Madame de bondage para adinerados y el delicioso y siempre solvente del
James Coburn sin olvidarnos del Christoferson, el mítico camionero de Convoy además de cantante pero que nos tememos pasará a la memoria retinal cinematográfica como el compañero semi ortopédico de Blade...

Porter, un mercenario del delito, es estafado tras un golpe por su socio que se ha liado con la yonkosa de su mujer que le arrea dos tiros por la espalda y lo dejan tirado y agonizante...

Tras recuperarse casi milagrosamente, Porter sale en busca de venganza y de su parte del botín enfrentándose a su ex socio, un sádico y estrafalario masoquista que en realidad sólo es un peón de una gran corporación del crimen.

Contará con la ayuda de una prostituta de lujo, alma gemela en realidad tan furcia como él en lo suyo que buscarán la redención exigiendo lo que les corresponde y enfrentándose a distintos niveles de delincuentes.

Hay escenas violentas que siguen despertando grima como cuando le machacan las dedas de los pies y el guión mantiene la emoción a base de subir peldaños Porter para llegar a quien pueda devolverle sus $35.000, que fue la cantidad por la que intentaron asesinarle.

Gibson aún no está muy decrépito y prescinde de muecas ya excesivas a partir de Arma Letal 2.

Es una película agradable en la mejor tradición de las pelis tipo Justiciero de la noche, la serie de investigador privado protagonizado por Paul Newman o alguna del propio James Coburn, pero sin embargo pese a los escenarios reconocibles, tiene su sello propio...

No se me olvida el Steve Mc Queen, pero hablamos de ángeles y no de dioses, pese a que el bueno del Gibson se sienta elegido según sus creencias religiosas...

Pero es Mel Gibson y se le perdona aunque evitemos sus películas en ocasiones últimamente.


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV

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