The Adversiter Chronicle

martes, 5 de julio de 2011

"Memorias de la Transición", por Antón Rendueles

Unas memorias de Antón Ordiales en exclusiva para The Adversiter Chronicle
Nunca había pensado en escribir “mis memorias” ya que nunca fui dado a tener diario donde anotar mis vicisitudes y por otra parte siempre sentí cierto respeto empañado de temor a que alguien pudiera leer mis vivencias y descubriera todos esos claro oscuros vitales que todos tenemos: pecados inconfesables, amores que matan sin que nadie se entere y la vergüenza ruborosa de aquellos actos que te gustaría borrar de tu vida...

Pero cuando The Adversiter Chronicle me propuso hacer unas “Memorias de la Transición” me quedé desconcertado y sin aún colgar el teléfono me arrepentí de no haber escrito un diario ya que en la Transición yo era un crío de siete años. Balbuceando me despido de mi interlocutora y sólo se me ocurre que en The Adversiter Chronicle su servicio de documentación ha metido la pata.
Recibo entonces una llamada del mismísimo Perry Morton Jr. IV donde me termina convenciendo argumentando que posiblemente la Transición fue el momento político más importante de la historia de España desde la muerte de Isabel la Católica y la decisión de Fernando de Aragón de mantener los fueros de ambos reinos.
Lo primero que pensé era que el gringo con acento nasal que me hablaba a través del teléfono estaba como una puta cabra y mi mente, sorprendida y empezando a mosquearse ante lo que cada vez más parecía una broma empezando a ser pesada, trató de reconocer la voz pese a la gangosidad de anglo sajón-hispano parlante a ver si se confirmaba que era una broma y encontrar lógica a lo que estaba ocurriendo.

Perry Morton Jr. IV, y he de agradecerle la santa paciencia que tuvo con este torpe, me desgranó su argumento: Volvemos a vivir una transición, entendiendo como tal el deseo por parte de la sociedad de corregir y cambiar incluso el actual sistema. Como toda transición, las fuerzas clásicas del sistema, que pudieron haber sido revolucionarias en su época entendiendo la revolución como cambiar por medios pacíficos y cauces políticos dentro de la legalidad existente el sistema, ahora viven, se mantienen y forman parte sin decírselo a sus militantes del propio sistema.

España pasó de una dictadura de orígenes fascistas y hitlerianos, luego suavizada por los dólares a cambio de perder la soberanía nacional, a que enemigos irreconciliables pudieran lucir sus pendones y estandartes y los otros pasear impunemente por las mismas calles donde estaba la misma gente a la que dictaban las leyes de su voluntad.

El momento actual donde las jóvenes generaciones claman por un cambio, puede ser fagotizado rápidamente si no se tiene presente el recuerdo de la Transición.

Por último, y argumento que terminó de convencerme antes de pactar mi remuneración económica, es que se ha escrito, divulgado, televisado y radiado hasta la saciedad soporífera, aquellos años que ven desde 1975 hasta 1979. Cuatro años que nunca han sido narrados por los verdaderos testigos y auténticos disfrutarios de la libertad democrática, legado de aquellos años.

Cuando a los pocos días me llegaron unos CD´s desde The Adversiter Chronicle para que visionara la serie “Cuéntame”, me doy cuenta de la ñoñez de los guionistas pero supe captar por qué las dos primeras temporadas fascinaron a un país.

Un país que hasta hace poco tiempo sus nacionales no podían sacar la bandera española a la calle: unos por defender a la prostituta uniformada que la prostituyó y los otros porque su ideario rechazaba los colores prostituidos de la patria y entre su electorado la tricolor vende más.

De repente, un éxito deportivo hace que todos seamos rojos de camiseta y azules de pantalón, los dos bandos conjuntados y en armonía para ser campeones del mundo de fútbol. Las dos España por fin se unen para alzar algo que no esté manchado de sangre, ni derrotas alzadas como tótem ni victorias represivas, la sangre nueva de España, su juventud, tiene sed de títulos y sangre para intentar hacer historia... Y todos a poner la bandera en el balcón porque a diferencia de en las urnas, en los bares se brinda por la victoria española como no se hizo desde la conquista de Granada entre españoles de diversas tierras de los reinos.


Mi generación es tan privilegiada como la del 15M: ellos son la generación mejor preparada de la historia de España, nosotros fuimos la generación más libre y democrática de la historia de España, más que la generación del 15M y es por esta paradoja que pasa desapercibida, paso inducido por el Sistema a la masa ciudadana, que tal vez merezca hacer un esfuerzo de memoria para averiguar en qué punto todas aquellas ideas, actos y sueños quedaron cortocircuitados y que la clase política se encargó de mantener y ahora trata de perpetuar siendo los abanderados de la revolución quienes conducen a las masas al “que todo cambie para mantenernos los mismos”, siendo la foto de la mesa de negociación PP vs FAC en Asturias y las maniobras de lucha interna por acaparar el poder del PSOE a nivel nacional sus demostraciones gráficas y elocuentes.
Pero hay una razón personal, una vez asegurado el trato de pluma mercenaria, que me motiva a escribir estas “Memorias de la Transición” y es ver como siguen jodiendo la marrana a mi generación: unos atrapados en estéticas nazis y franquistas, los otros encerrados en dogmas ya sean de fe ya sean idearias, unos cuantos y cuantas añorando una época que sólo existió en sus mentes y posiblemente unos pocos que se preguntan qué pasó.

Ahora, inmovilizado y enclaustrado, ajeno ya a la gloria y el oropel de la vida humana, agradezco a The Adversiter Chronicle la oportunidad que me brinda de volver a mi infancia, a rememorar el ambiente de optimismo e incertidumbre donde todo era semi nuevo para los adultos, novedad para adolescentes y simplemente la vida en crecimiento de unos niños y niñas que ahora permiten que les engañen como nos engañaron en la escuela, en casa y el sistema haciéndonos creer en los Reyes Magos.
La prueba de que es necesario recuperar la memoria es que ahora no sólo engañamos a la infancia con SSMM sino con el gordo barbudo vestido de rojo y su ridículo sombrero explotando a los pobres renos que deben volar para trasladarle.

No es el payaso protagonista ni la parafernalia lo importante, lo importante es el hecho en sí, el concepto de que para educar a la infancia es necesario engañarla para acabar de adultos siendo inductores y perpetuos custodios del consumismo ahora que el Sistema debe reajustarse y es el momento de ser revolucionarios.

Volvamos a ser niños, donde un balón puede ser más eficaz que la ONU para llevar alegría y concordia y ver unas niñas saltando a la comba tener más poder que 2000 años de tradición machista y avasalladora de las mujeres por el hombre...
Antón Rendueles

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV

http://blogs.elcomercio.es/






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