The Adversiter Chronicle

viernes, 5 de abril de 2019

"TELEMIERDA INC.", suplemento televisivo cutre


Suplemento televisivo cutre de The Adversiter Chronicle

GH DÚO: Se llega a la semana final con Irene expulsada por la audiencia y queda Kiko para tormento de Mª Jesús con el Albalá y el Juan Miguel de compis finalistas

Calma chicha en la casa y sus habitantes en ese punto del concurso donde podría darse por finalizado pero se estira el chicle un poco más. Novedades ninguna salvo la obra de teatro para arte y ensayo que es el rollo del juicio, una escusa como otra cualquiera para estirar las tramas, dar juego a madres y parientes en plató por no hablar de estirar las votaciones. Porque esta edición se repite el patrón que llevó a ganar a Mirian Saavedra sumando que la gente que se gasta sus aurelios en votar son los y las mismas que pagaron para votar por Mirian. Cierto que parece que Kiko Rivera sube enteros, pero es una ilusión...
 
 Albalá y su lalalá sigue ganando pasta sin dar golpe y le espera cuando salga su madre que le quiere llevar al psicólogo, y de paso al veterinario sugerimos nosotros, su padre que va de psicólogo aunque es podólogo, creo, y el bellotero pop del Tejado para ir de juerga, es de suponer que ha saciado su sed de depredador vaginal con la Ylenia en una semana más y le picará el kiki que con la escusa de acompañar a su muy mejor amigo Albalá ya puede pillar bronca con Ylenia y hacer vida nocturna de soltería...

No ha faltado la ñoñez de todas las ediciones de dar cajitas que mandan los parientes y familiares amén del rollo de hacer campaña en coche, un SEAT127 que recuerda a la UCD en la Transición y al que Albalá va a joder la tapicería por su manera de sentarse con la rodilla a la altura del retrovisor y retorcido entre la palanca de cambios y el freno de mano. La expulsada ha sido Irene, abnegada esposa, compañera y amiga de su santo esposo, pero un auténtico mueble como concursante salvo para amantes de lo ñoño y el moño. Eclipsada completamente por su marido y sus arrebatos, resulta agradable al espectador, la nuera perfecta para nuestro hijo ceporro y zangolotino, de extraña belleza angulosa, coherente, limpia y poca amiga de las broncas aunque tiene genio que la mayoría de las veces se desvanece en mor del matrimonio y llevarse el maletín que la saque de las penurias económicas...

Lo cierto, es que apostamos porque salía el Kiko y nos salió el tiro por la culata. Quedan una clara favorita, a expensas de la última semana, de Mª Jesús escudada por el Juan Miguel, que además de peluquero es pitoniso, espiritista, cartomántico, adivino y puede que hasta profeta. El otro es el Albalá que menuda le espera cuando salga. Para el segundo puesto puede salir cualquiera de los tres machos alfas que quedan, pero lo que es concurso en sí, ya es sólo para fanáticos del formato porque los yonkis de la telemierda ya estamos con la cabeza en Supervivientes. Sigue el Jordi González de presentador de circunstancias al que le pueden las mismas en plató: se le desmadran las madres, los colaboradores y los concursantes. Qué decir de su ritmo dinámico como un pabellón de moribundos y su alegría contagiosa como si fuera la sarna que te hace salir pitando del salón...
Dos semanas más y se carga el formato.
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/
 




 
                                                      


jueves, 4 de abril de 2019

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Aquellos hombres grises
 -El Batallón 101 y la Solución Final en Polonia-
Autor: Christopher Browning
Editorial: Edhasa
Traducción: Montse Batista
Edición: Febrero de 2002

Cuando pensamos en el Holocausto de la II Guerra Mundial, vienen a la mente las imágenes de los campos de exterminio, los vagones de ganado con carne humana y los guetos, pero a medida que se producían las conquistas territoriales y se instalaba la administración nazi en los territorios ocupados, eran tropas auxiliares compuesta por gente corriente quienes integraban los pelotones de fusilamiento y colaboraban en agrupar y embarcar a la población judía hacia los campos de exterminio. El enfoque del autor es detenerse en la historia de un grupo de gente corriente encuadrados en el Batallón 101 de la Policía del Orden. No eran fanáticos nazis, eran alemanes succionados por el nazismo donde distintos factores culturales y sociales permitieron la obediencia a las órdenes pero no sin resistencia y a veces mostrando su total disconformidad con los procedimientos de exterminio y aniquilación de la población judía. Pero también la tónica de una vez pasado el primer estado de shock, la brutalidad y la indiferencia hacia las víctimas era lo normal...

Christopher R. Browning, datos actualizados al año de edición, es profesor de Historia en la Pacific Lutheran University de Tacoma (Washington). Se ha convertido en uno de los más célebres y reputados especialistas en el antisemitismo nazi. Actualmente (2002) colabora en la monumental historia del Holocausto de Yad Vashem y trabaja en el estudio de las condiciones de vida en los campos de concentración polacos.

Datos sacados de la contraportada, pero sin más, unas breves reseñas que os inciten a su apasionante lectura, sobrecogedora en ocasiones, pero fundamental para tratar de comprender el porqué gente corriente se convirtieron en engranajes de la máquina de la muerte nazi: 
 
Holocausto...
A mediados de marzo de 1942, alrededor del 75 o del 80 por ciento de todas las víctimas del Holocausto seguían aún con vida, mientras que del 20 al 25 por ciento habían muerto. Apenas once meses después, a mediados de febrero de 1943, los porcentajes se invirtieron. En el corazón del Holocausto hubo una breve e intensa oleada de asesinatos en masa. El centro de gravedad de estas matanzas fue Polonia, donde en marzo de 1942 todas las principales comunidades judías todavía permanecían intactas a pesar de dos años y medio de terribles dificultades, privaciones y persecuciones, y donde once meses más tarde tan sólo lo que quedaba de los judíos polacos sobrevivía en unos pocos guetos y campos de trabajos forzados. En resumen, el ataque de los alemanes contra los judíos en Polonia no fue un plan gradual o progresivo que se prolongara durante un largo periodo de tiempo, sino que fue una auténtica guerra relámpago, una enorme ofensiva que requirió la movilización de un gran número de tropas de asalto. Además, esta ofensiva llegó justo cuando la campaña alemana en Rusia estaba en un momento crítico, un periodo de tiempo que se inició con los renovados ataques alemanes en Crimea y el Cáucaso y terminó con la catastrófica derrota en Stalingrado.”

Policía del Orden...
La Policía del Orden fue el resultado del tercer intento de la Alemania de entreguerras de crear grandes formaciones de policías con entrenamiento y equipo militar. Tras la derrota de los alemanes en la primera guerra mundial estalló la revolución en Alemania. Al tiempo que el Ejército se disolvía, los oficiales militares y los funcionarios del gobierno, temerosos de que las fuerzas revolucionarias los eliminaran, organizaron unas unidades paramilitares contrarrevolucionarias conocidas como las `Freikorps´. Cuando la situación interna se estabilizó en 1919, a muchos de los soldados de las Freikorps los unieron con la policía profesional en largas formaciones apostadas en barracones y preparadas para combatir cualquier nuevo resurgimiento de la amenaza revolucionaria. Sin embargo, en 1920 los aliados exigieron la disolución de esos cuerpos policiales porque constituían una posible violación de la cláusula del tratado de Versalles que limitaba a 100.000 el número de soldados del ejército permanente de Alemania.”

Licencia para los asesinatos...
La Policía del Orden inauguró su carrera asesina en Rusia antes de esa concentración de tropas de finales del mes de julio. El escenario fue la ciudad casi medio judía de Bialystok. La víspera de la invasión alemana de Rusia, apodada Operación Barbarroja, el mayor Weiss, del Batallón Policial 309, se reunió con los jefes de su compañía. Como en cualquier otra unidad del ejército y de la policía alemanes que se adentran en Rusia, reveló varias órdenes que tenían que comunicarse a los hombres verbalmente. La primera era la conocida `Kommissarbefehl´ u orden `del comisario político´, según la cual a todos los denominados comisarios políticos (todos los funcionarios comunistas del ejército así como aquellos miembros de la administración civil que fueran sospechosos de ser antialemanes de alguna manera) se les tenía que negar la condición de prisioneros de guerra y debían ser ejecutados. La segunda orden fue el `decreto Barbarroja´, según la cual las acciones de los soldados alemanes contra los civiles rusos se excluían de la jurisdicción de los tribunales militares y se aprobaban de manera explícita las represalias colectivas contra pueblos enteros. En realidad, era una `licencia para matar´ contra los civiles rusos. Entonces, el comandante Weiss fue más lejos. La guerra, dijo, era una guerra contra losa judíos y los bolcheviques, y quería que quedara claro que el batallón debía proceder de manera implacable contra los judíos. Según su punto de vista, el significado de las órdenes del Führer era que los judíos tenían que ser destruidos sin importar su edad o sexo.”

Batallón de Reserva Policial 101...
Fue durante ese periodo forzoso de calma del Gobierno General durante la Solución Final cuando el Batallón de Reserva Policial 101 llegó al distrito de Lublin. El 20 de junio de 1942 el batallón recibió órdenes para una `operación especial´ en Polonia. La naturaleza de esa `operación especial´ no se especificaba en las órdenes escritas pero a los agentes se les hizo creer que iban a llevar a cabo un servicio de guardia. No existe absolutamente ningún indicio de que ni siquiera los oficiales sospecharan las verdadera naturaleza de las funciones que les esperaban. El batallón tomó el tren en la estación de Sternschanze, el mismo punto desde el cual algunos de sus hombres habían deportado a judíos hamburgueses hacia el este la primavera anterior. El 25 de junio llegó a la ciudad polaca de Zamosc, en la zona sur del distrito de Lublin. Cinco días después, el cuartel general del batallón se trasladó a Bilgoraj y varias de sus unidades se instalaron rápidamente en las ciudades cercanas de Frampol, Tarnogród, Ulanów, Turobin y Wysokie, así como en la más distante de Zakrzów.”

Métodos de disparo para ejecutar a judíos...
A diferencia de la primera compañía, a los hombres de la segunda no les enseñaron cómo debían realizar los disparos. Al principio no se colocaban las bayonetas como guía para apuntar y, tal como observó Hergert, `se falló un número considerable de tiros´ que `causaron heridas innecesarias a las víctimas´. Uno de los policías de la unidad de Hergert notó igualmente la dificultad que tenían los tiradores para apuntar correctamente. `Al principio disparábamos a pulso. Si uno apuntaba demasiado alto, explotaba todo el cráneo. Como consecuencia, salían sesos y huesos disparados por todas partes. Así que nos dieron instrucciones para colocar la punta de la bayoneta en la nuca´. No obstante, según Hergert, utilizar las bayonetas como guía para apuntar no era una solución. `A causa del disparo a quemarropa que de esta manera se requería, la bala golpeaba la cabeza de la víctima en una trayectoria tal que a menudo todo el cráneo o como mínimo la parte trasera quedaba destrozada y la sangre, las astillas de los huesos y los sesos se esparcían por todas partes y ensuciaban a los tiradores. Hergert fue categórico al decir que a ningún miembro del Primer Batallón se le dio la opción de retirarse de antemano. Pero una vez hubieron empezado las ejecuciones y sus subordinados se dirigieron a él o a Scheer porque no podían matar a mujeres y niños, se les asignaron otros servicios.”

Operaciones...
Un policía alemán, un conductor que iba de camino a Radzyn, afirmó que se detuvo en el gueto del extremo de la ciudad para advertir de la acción inminente. Por supuesto, tales advertencias no le servían de nada a una población atrapada. Unos pelotones de registro de la policía alemana entraron en el gueto y procedieron a detener a cualquiera que pudieran encontrar, sin tener en cuenta ni su edad ni su sexo. A los judíos ancianos que no podían ir a pie hasta el lugar de la ejecución los mataron a tiros allí mismo. Más adelante, un policía declaró: `Aunque se suponía que debía tomar parte en el registro, en esta ocasión también pude quedarme dando vueltas por las calles. Yo no aprobaba las acciones judías de ningún tipo y por lo tanto no entregué a ningún judío para que lo mataran´. Pero, como era habitual, los pocos que rehuyeron o eludieron su participación no obstaculizaron a aquellos que estaban concentrados en su tarea. A los judíos que atraparon en la operación los sacaron del gueto y los llevaron a una gran casa cuya parte trasera daba a un patio rodeado por un muro. Los hicieron entrar en el patio en grupos de 30 y los obligaron a tumbarse en el suelo junto a la pared. Cuando el teniente Brand dio la orden, los judíos fueron tiroteados por suboficiales equipados con metralletas. Dejaron los cuerpos allí tendidos hasta el día siguiente, en que fueron a buscar a unos `judíos de trabajo´ del gueto para que enterraran a sus muertos en una fosa común. El comandante Trapp informó inmediatamente a Lublin de que 3 `bandidos´, 78 `cómplices´ polacos y 180 judíos habían sido ejecutados como represalia por la emboscada tendida a Jobs en Talcyn. Según parece, el hombre que había llorado durante los fusilamientos de Józefow y al que todavía asustaba el asesinato indiscriminado de polacos ya no tenía ningún reparo en matar a tiros a más judíos de los que eran necesarios para llegar a su cuota.”

Ocupación...
"El segundo testigo que puso en entredicho la `halagüeña´ visión de las relaciones entre alemanes y polacos no fue un policía superviviente, sino la esposa del teniente Brand, que había estado con él en Radzyn durante una breve temporada. Dijo que por aquel entonces era bastante habitual incluso para los civiles alemanes, por no hablar de los policías uniformados, comportarse con los polacos como una `raza superior´. Por ejemplo, cuando los alemanes caminaban por la acera de la ciudad, los polacos tenían que hacerse a un lado; cuando los alemanes entraban en una tienda, se suponía que los polacos debían marcharse. Un día, en Radzyn, unas mujeres polacas hostiles le impidieron seguir su camino; ella y su compañera escaparon sólo después de amenazarlas con llamar a la policía. Cuando el comandante Trapp se enteró del incidente se indignó. Declaró que esas mujeres debían ser ejecutadas en el mercado público. Según la señora Brand, ese incidente demostraba la actitud de los alemanes hacia los polacos.”

Personalidad del Batallón de Reserva Policial 101...
Además de esta sorprendente semejanza entre los guardias de Zimbardo y los policías del Batallón de Reserva Policial 101, debe tenerse en cuenta otro factor más al considerar la relevancia de la autoselección basándose en la predisposición psicológica. El batallón estaba formado por tenientes de reserva y agentes que, sencillamente, habían sido reclutados en cuanto estalló la guerra. Los suboficiales habían ingresado en la Policía del Orden antes de la guerra porque, o bien esperaban ejercer profesionalmente de policías (en este caso en la policía metropolitana de Hamburgo, no en la policía política o Gestapo), o bien querían evitar que los reclutaran en el ejército. En esas circunstancias es difícil percibir cualquier mecanismo de autoselección mediante el cual los batallones de reserva de la Policía del Orden pudieran haber atraído una concentración poco común de hombres propensos a la violencia. En realidad, aunque la Alemania nazi ofreciera unas rutas profesionales excepcionalmente numerosos que aprobaban y premiaban el comportamiento violento, el reclutamiento aleatorio del resto de la población, de la que ya se habían filtrado los individuos más proclives al uso de la fuerza, posiblemente producía un número incluso menor a la media de `personalidades autoritarias´. Resumiendo, la autoselección basada en los rasgos de la personalidad ayuda muy poco a explicar la conducta de los agentes del Batallón de Reserva Policial 101.”

Libro inquietante a la vez que iluminador del aspecto humano sometido a una cultura de violencia y un Estado que justifica la eliminación del prójimo en base a la superioridad racial, nota que distingue el fascismo alemán del italiano o del franquismo si bien ambos tenían el mismo concepto, pero en el ámbito político, de eliminar al contrario. Gente corriente que pasa por las fases de negación y repulsa para terminar aceptando las órdenes especiales. Lectura que incluye una controversia entre historiadores que hará las delicias de los amantes del género y para el común de los lectores y lectoras, una visión al Holocausto que no salía en los noticiarios, de aldeas destruidas y población desplazada a los bosques para su ejecución. Una brutalidad constante que sobrecoge pero sin efectismo truculento, es un relato de los hechos basados en documentación y pruebas testificales en los juicios que tuvieron lugar en la década de los 60´s en la RFA. Nada de regalar a la suegra que igual coge ideas para aumentar su poder a base de sopa boba...
 
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miércoles, 3 de abril de 2019

"Bits a bits", suplemento vídeoconsolador


Una sección de Kitapayá en exclusiva para The Adversiter Chronicle

CALL of DUTY
   G H O S T S

Hay varias formas de saber la popularidad de un título: están las revistas, caras, donde se publican listas con los mejores de la categoría; los comentarios entre jugadores, también jugadoras aunque ser políticamente correcto fatiga así que ya declaro que cuando digo jugadores o usuarios me refiero a los dos géneros; decía que el boca a boca donde te recomiendan distintos tipos de jugadores el mismo título como referencia en su género y finalmente, aunque hay más, que cuando acudes a tu tienda de vídeojuegos pues resulta que nunca lo encuentras. El título de hoy cumple todas esas premisas y os aseguro que mi experiencia ha sido plena y gratamente satisfactoria, de hecho cuando me di cuenta había terminado el modo campaña y con gana de más...

Aunque ya he tratado otros títulos de la saga por excelencia del género de disparo, éste título es realmente la referencia de todas las que le siguieron. Disparo en estado puro donde mi recomendación es anular toda asistencia para apuntar y escoger el modo veterano. No hay complicaciones de preparar armamento ni de recargar munición o conseguir complementos del tipo visión nocturna: el equipo se nos asigna en cada misión, todas diferentes en escenarios y objetivos, y si acabamos la munición hay que agarrar la de los muertos, así de simple pero a la vez con los cinco sentidos y toda la pericia adquirida jugando previamente. Porque un buen vídeojuego siempre es simple, cierto que lo de customizar, conseguir objetos y demás variaciones secundarias, proporcionan momentos de inmersión y son un incentivo mas de vez en cuando apetece volver a la simplicidad que no es tal por la calidad tanto de gráficos como de argumento.

Lo que parece una historia de comandos en un mundo en caos, nada que no hayamos visto ya, se convierte en la venganza de dos hermanos por la muerte a manos del maligno de turno de su padre que más que educarlos les ha adiestrado a sobrevivir y ganarse el título de ser un ghost, lo cual significa entrar en una hermandad de soldados guiados por nobles ideales. La acción es trepidante y si bien es cierto que las subrutinas de inicio se repiten, se ven compensadas por la posibilidad de elegir varios caminos a la hora de encarar el combate, no es un mundo abierto pero han acertado a la hora de tener opciones aunque al final te matan tanto que aprendes de memoria de dónde salen y cuántos te disparan. Aún así es más la rabia de que te maten, la inmersión es total, que ignoras ese defecto común a tantos vídeojuegos y posiblemente una característica desde los albores de la industria...
 
Hay acción de todo tipo, tampoco hay armamento futurista lo cual aporta realismo y hay episodios del modo campaña que son muy flipantes: la torreta del tanque, los drones y la maravillosa de pilotar un Apache, el famoso helicóptero de ataque donde una vez le coges el manejo, pillas un paroxismo delirante ametrallando y disparando misiles, nada de a lo loco porque te derriban, pero es un episodio que te engancha. Los combates tienen lugar en distintos espacios, tanto abiertos como cerrados, y debemos trabajar en equipo con el resto del comando, yo he disfrutado como un enano flotando ingrávido y me mataron varias veces por dedicarme a flotar en ingravidez.

Título que llevaba casi año y medio detrás de él, sigue siendo caro de nuevo y es otro síntoma de su vitalidad, y que no me ha defraudado, cierto que los hay más complejos de tramas, accesorios y demás, pero es como un buen cigarro puro, se juega por placer. Tiene además las posibilidades de jugar tanto en línea formando pelotones con otros usuarios como a dos mandos. Incluye un modo con aliens bastante aceptable y terminar recomendando que lo juguéis si os gusta el género de disparos en primera persona y que se acaba rápido porque te pasa el tiempo que no te enteras, porque como siempre os digo: ¡Quien no se consuela es porque no vídeojuega!
 
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martes, 2 de abril de 2019

"Ni a pata ni alpargata y menos a La Alcarria", suplemento viajero cutre


Suplemento viajero cutre de The Adversiter Chronicle

Viaje a la peluquería

El viajero mira la hora, esa hora maldita de la tarde donde aún es temprano y no parece tarde. Pero gusta el viajero de llegar un poco antes para ojear la prensa y comerse un caramelo que tiene siempre para sus clientes el peluquero...
Ha cambiado el tiempo y de cielo despejado en la víspera se ha pasado a cielo encapotado, vestido de tonos grises y bajada de las temperaturas, como si el invierno librara una última escaramuza antes de rendirse a la primavera. Hay obras en el pavimento, poca gente de paseo, pocos parroquianos en la cafetería donde el viajero devora un churro recién hecho que le han puesto con el cafelito. Está calentito y bañado en azúcar y siente el viajero en su paladar el sabor de antaño, de aromas a churros y fritanga con la música de las atracciones de fondo, donde el viajero no es tan alto y le acompañan rostros que ya no están en este mundo. Se maravilla el viajero una vez más de cómo el sentido del gusto y del olfato atrapan los recuerdos, más nítidos que ver una fotografía, dinámicos lo cual aumenta ese pequeño instante de desasosiego cuando el viajero vuelve a la realidad, rodeado de extraños en un extraño bar, piensa el viajero mientras apura el cafelito y se quita la tristeza, al menos se la guarda porque siempre le acompaña...
Apura el peluquero la faena del cliente mientras el viajero se aposienta, se mete un caramelo en la boca y se dispone a mirar una de las múltiples revistas que hay a disposición del cliente en la mesa, situada acogedora junto con un sofá de dos plazas, logrando un micro ambiente de agradable sala de espera. No le da tiempo al viajero a detenerse en un artículo concreto de la revista cuando es llamado a sentarse para su corte de pelo. Lo de siempre pregunta el peluquero sabedor de la respuesta del viajero, que se mira al espejo tratando de notar deterioro en el rostro, pero es el deterioro de siempre que nunca es el mismo, parece escupir al viajero el espejo a modo de reproche. ..
El peluquero es jornalero de su oficio, poco hablador si el cliente no habla, dicharachero si hay conversación, siempre atento y nunca impertinente, pero el viajero no es de hablar, sabe poco de fútbol, sabe mucho de nada y a veces se olvida de lo que pasa, abstraído en sus pensamientos. Cuando se da cuenta, tiene el viajero su cabeza en remojo y antes de darse cuenta ya está en manos del secador. El peluquero es atento con sus clientes y, tras dar un rápido cepillado, amablemente acerca la chaqueta para que el cliente meta las mangas, trato dieciochesco piensa el viajero, que sale a la calle con su nuevo corte de pelo, que es el viejo corte de siempre, con algo más de frente...

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lunes, 1 de abril de 2019

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

Sé que hubo un tiempo que daba esos pequeños pasos pero ansiaba dar pasos más grandes…
Di pasos más grandes que esos pequeños pasos y quise dar pasos igual de grandes, o más, sin agarrar a mi perro…
Cuando me di cuenta, todo era recuerdo de lo andado pero no recordaba el paso…
Más tarde, sólo un poco más tarde, me adiestraron a seguir el paso y ya no había perro al que agarrarme y me guiara…
Luego el paso era tan grande que ya no sabía dónde pisaba…
Ahora ya no doy pasos porque paso del paso…
Y, a cada paso, recuerdo aquellos pequeños pasos, felices por inconscientes, amargos por ser consciente de los pasos pasados.

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