The Adversiter Chronicle

martes, 1 de octubre de 2019

LEGIONARIOS DE BIRRAS CON SUS ARMAS: ANÁLISIS


Con la colaboración del Teniente Coronel Tapioca, miembro retirado del Estado Mayor de La Legión y que actualmente regenta una tienda de Todo 1€,
en exclusiva para The Adversiter Chronicle

El aguerrido cuerpo de La Legión vuelve a ser noticia y además muy comentada por la imagen de legionarios tomándose unas birras con sus armas de dotación en el suelo a su lado, además en Vilafranca del Penedés en Barcelona con lo sensible que está la cosa en Cataluña. La polémica sobreviene por la presencia en el suelo de sus fusiles y ha provocado que se abra una investigación por parte de las autoridades castrenses de si los soldados han incurrido en infracción. Para despejar nuestras dudas, nadie mejor que nuestro asesor en asuntos castrenses amén de miembro retirado de La Legión...



-¿Pueden los legionarios tomar birras en una terraza de uniforme y con sus armas en el suelo, mi teniente coronel, ein?

-La relación de la soldadesca hispana con la cerveza se remonta a los tiempos del Imperio Romano y se extiende a lo largo de los siglos hasta llegar al Camino de Flandes donde la cerveza alcanza su estatus de bebida propia de soldados junto con el más reciente calimocho. Además, y vamos a fumar un buen chiri en homenaje al cuerpo legionario, lo que vemos es a un grupo de nuestros muchachos sentados agradablemente en una terraza y sin estar fumando grifa ni con fulanas formando una algarabía... ¡Desde un punto de vista militar no hay nada reprochable a que unos legionarios se tomen unas cuantas cervezas!

-Ya, pero si se fija tienen las armas en el suelo como si fueran bolsas de la compra...

-A ver... ¡Coño, si es cierto! Esto, pollo, es harina de otro costal. Un soldado en servicio de armas jamás debe ser pillado poniéndose pedo a cervezas. Tal comportamiento que vulnera las más básicas normas no escritas de los soldados de que nunca te pillen, debe ser castigada o cuando menos amonestada. Sólo por ser tan cretinos de no hacerlo de forma discreta y militar sino en plena terraza y dejando las armas en el suelo permitiendo que les saquen fotos como si fueran reclutas en lugar de curtidos veteranos, ya merece que les metan un puro.

-Pero no estaban de servicio de armas, era que el autobús iba a otro sitio y no se podían dejar las armas en el mismo... Esto rasca, oiga.

-¡Encima que fuma de gorra se pone tikis mikis! Mire pollo, eso se soluciona con un escolta que pringue de tal mientras los demás se van de terrazas hasta que vuelva el autobús. Si alguien les dijo que las cogieran y a la vez estaban en un momento de descanso durante su traslado a la base, la culpa es de quien dio la orden de que se llevasen sus armas al asueto. El soldado sólo cumple órdenes y desde un punto de vista ergonómico ni se puede uno sentar con el arma en bandolera, regazo u entre las piernas ni disponerlas sobre la mesa donde algún ingenuo civil puede pensar que están montando una posición de ametralladora. Yo me quedaría con la imagen de la soldadesca fundida con la sociedad civil en esa costumbre tan española que causa admiración allende las fronteras de tomarse una cervecita bien fría con unas tapas en una terraza. La pena es que no se les unieron en fraternal francachela algunos de esos aficionados a la U. D. Las Palmas con sus lazos y bufandas amarillas, peña animosa del alma insular en las nobles tierras condales de Barcelona, una pena.

-Una idea digna de ser rusa...
 
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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