The Adversiter Chronicle

jueves, 22 de junio de 2017

"Ni a pata ni alpargata y menos a la Alcarria", suplemento viajero cutre


Suplemento viajero cutre de The Adversiter Chronicle

VIAJE AL TANATORIO

El día amaneció sin que el viajero tuviera intención de moverse de su rutina habitual, esa que a veces se interrumpe y se añora si se prolonga la ausencia, pero una llamada no por esperada menos inesperada le hace viajar a uno de esos sitios que el viajero sabe que a lo largo del viaje vital hay que visitar y visita ineludible cuando la muerte se lo lleve...
El viajero medita mientras se prepara sobre la muerte, lo efímero de la vida si se mira atrás y lo rápido que pasa cuando el camino por recorrer es un viaje más corto que el camino ya recorrido. Además es una hermana de su padre al que el viajero despidió en ese mismo lugar hace ya una eternidad aunque sólo hayan pasado un puñado de meses, mas la ausencia será eterna ya para el viajero que ha aprendido a base de despedir a seres queridos y amados que la muerte ajena es en realidad, pese al manto de la tristeza inconsolable, un momento para alegrarse de seguir vivo, claro que el viajero es consciente de que tal filosofía es posible que esconda el miedo y disfrace de valor la indiferencia, pero el viajero ya ha visto demasiados ataúdes que despedir y por otra parte le consuela el hecho de que la muerte es una constante en la ecuación de la vida...
El viajero viaja en autobús al tanatorio, en las afueras de la ciudad y aledaño al complejo hospitalario, en un enclave de parroquia rural donde la zarpa de la ciudad ya deja su huella, no con urbanitas, pero sí con mobiliario urbano que se anticipa al futuro de expansión de la ciudad cuando pasen las épocas de vacas flacas. Hay varias líneas de autobús que le llevan a su destino al viajero y elige la habitual, ésa que cuando el viajero no tiene prisa atraviesa la ciudad como un cuchillo y permite al viajero tomar el pulso a la misma, de recuerdos cuando recorría sus calles, de rostros que son recuerdos para finalmente recordar lo rápido que ha pasado, pero el viajero no se deprime, al contrario, encuentra más motivos para estar contento porque el viajero, mientras ve la ciudad a través de la ventanilla, cree que los recuerdos son en realidad la manifestación palpable de la soledad, inherente por otra parte a la condición mortal del ser humano, y la única salida es hacerse su amiga...
Se ríe para sus adentros el viajero mientras el pasaje sube y baja en las paradas, historias transversales a la historia del viajero que recuerda ahora a quien va a despedir, sin mucho trato diario y casi ninguno en realidad, pero recuerda ser niño, pasear con quien ahora es cadáver listo para su procesamiento de la mano, de jugar en su casa, recuerdos que de súbito afloran a la memoria, de consuelo pensar que ha descansado porque el cáncer no descansaba nunca y la había condenado prematuramente...
El viajero se apea, observa el hospital, recuerda como si hubiera pasado una eternidad despedir a su padre y llevar a su casa en coche a su tía, hermana del mismo. Hoy el viajero acude a despedirse de ella y mira al cielo encapotado de verano y de reojo al hospital, antesala a veces del tanatorio y el viajero, aunque triste y melancólico de una nueva ausencia, cierra los ojos y se alegra de seguir vivo, de continuar el viaje a ninguna parte salvo morir que es la vida...

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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