The Adversiter Chronicle

lunes, 18 de agosto de 2014

"Deporte sin porte", por F.O.Roffön


Una sección de F. O. Roffön en exclusiva para The Adversiter Chronicle

LLEGA AL FÚTBOL LA RELIGIÓN

Ya habíamos tenido un adelanto hace años con la llegada de brasileños al mítico Superdepor, sobre todo el simpático de Donato que tan pintoresco resultaba en sus declaraciones y en el anuncio de biblias...
Pero el pasado mundial pudimos apreciar que la evangelización llegaba al terreno de juego más allá de santigüarse o un gracias a los dioses pintarrajeado en la camiseta que se podía leer cuando el jugador de turno ante una hazaña personal levantaba la camisola dejando ver la misma. Resultó gracioso, pero también preocupante, ver en el partido inaugural como el jugador brasileño que simuló caída y el japonés se sacó penalti bajo la manga, se ponía de rodillas, movía los labios en actitud beata y finalmente daba gracias a su dios alzando las manos al cielo...
Creo que con Dios y el fútbol pasa como con las guerras donde soldados de amos bandos van a la muerte convencidos de que Dios está con ellos. Podría entenderse si guerrearan cristianos y musulmanes, pero en la última guerra civil europea, que fue la segunda de carácter mundial, las tropas nazis lucían en sus hebillas del cinturón una frase de que Dios estaba con ellos...
Pero aún en los casos anteriores resulta absurdo por cuanto el dios musulmán y cristiano es el mismo Dios de los judíos...


¿Qué coño pinta Dios en un campo de fútbol? Pues evidentemente lo mismo que en un campo de batalla: pinta la importancia que se le quiera dar.
Pero de aquellos pintorescos evangelistas hemos pasado a una nueva generación que sigue los preceptos y desde llevar biblias en las manos hasta grandilocuentes gestos de gracias por un gol, una parada o simplemente evitarlos, se pierden unos segundos preciosos en estas algaradas místicas de celebración. Como ciudadano, juro por las barbas de Noé que soy el primero en defender que puedan vivir su fe como les salga de los cojones y dicten sus santones superiores, pero como aficionado estoy totalmente en contra de tales propagandas en el terreno de juego.
Pero Brasil ha tenido lo que buscaba: pasión, gloria, martirio y crucifixión. Si eso le ha pasado a una de las selecciones más adoratrices, qué no ocurrirá con equipos y jugadores musulmanes, judíos, budistas, animistas, jeoviches o seguidores de druidas, hacedores de vudú y demás mierdas religiosas del planeta, que para la religión la humanidad siempre ha sido aldeana en todo el globo terráqueo.
Ya nos damos de hostias por un error arbitral o unas declaraciones para que ahora acabemos en los estadios y aledaños dándonos zurriagazos y puñaladas traperas no por un mismo Dios, que debería serlo, sino por su interpretación: católica, protestante, evangelista y demás -ica, -ante y -ista.
¡Cuidadín mandamases de la LFP y RFEF! Podemos llegar a un punto de tongos no por dinero sino por afinidad evangelizadora, al punto de fichar no por el dinero sino por afinidad evangelizadora... Dirán que exagero pero España es un país que gusta de adoptar enseguida aquello que un famoso pone de moda, pero las religiones llegan para instalarse, quedarse y finalmente perpetuarse.

Está bien que el Sporting haga ofrendas en Covadonga y otros a la Virgen, el escudo del patrón de turno o lo que les salga de los huevos, ¿pero seríamos tan tolerantes si en una competición internacional de selecciones, esta temporada ya lo veremos en las de clubs, con por ejemplo un jugador iraní celebrando su gol dando gracia a Alá y de paso pedir la destrucción bíblica del estado de Israel?

Aunque parezca mentira hay aficionados no creyentes, en este caso los mejores observadores del fenómeno, que visto objetivamente sólo es un espectáculo teatrero de alabanza a Dios que nada tiene que ver con el deporte más allá del ámbito privado del deportista y un dios que seguramente ni estará sintonizando el partido...
¡Hay que tocarse los cojones!
F.O.R.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV

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