The Adversiter Chronicle

lunes, 10 de octubre de 2011

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

Cartas desde Iwo-Jima”
Si repasamos el género de cine bélico de los últimos diez años, veremos que dicho género a pasado de mostrar enemigos muy enemigos y soldados muy soldados, apreciaremos que ahora el enemigo también es humano y los soldados sufren como humanos.

Si “Platoon”, además de un acercamiento extremo al conflicto de Viet-Nam, ya nos mostraba las tribulaciones de los soldados en combate lejos del arquetipo de héroe insensible al dolor enemigo y propio donde las dudas, las vacilaciones y los sentimientos personales, no eran mostrados a fin de aunar mentes contra el enemigo de turno. Títulos como “Wind talkers”, “La delgada línea roja” o el ya clásico, por chusco que fuera en su estreno, “La batalla de Midway”, e incluso “Tora! Tora! Tora!”, ya se alejan de los arquetipos y nos muestran la fatiga de combate, las dudas de hacer lo correcto porque los japos, sus cadáveres, guardan en sus guerreras fotos de esposas, hijos...

Este fenómeno cinematográfico de redimir de sus culpas a quienes fueron enemigos en la II Guerra Mundial, llegó antes a Alemania que a Japón. Los germanos eran la locomotora de Europa Occidental y a fin de cuentas la trinchera estaba en su muro de Berlín, así que pronto, relativamente, se nos mostraba que los alemanes no eran nazis aunque los nazis fueran alemanes. “1, 2, 3,” la deliciosa comedia con la Guerra Fría de fondo, nos decía en clave de humor que a fin de cuentas el pueblo alemán era como el resto de pueblos y que Hitler era historia. Ya en lo 80´s, la fabulosa “El submarino” ya dejaba ver que una cosa era la propaganda y el comisario político de turno y otra la soldadesca que se veía obligada a combatir y lo hacía bien y honestamente porque luchaban por su país...

Pero en el caso japonés, salvo ochenteras pelis como “Sol Naciente” que pasaban olímpicamente de hablar del pasado, nunca se nos había mostrado por Hollywood como era la retaguardia y el día a día de las tropas.

Cartas desde Iwo-Jima” viene a cubrir ese hueco dirigida con agobiante sensibilidad por el Clint Eastwood y una sofocante y sudorosa fotografía de Tom Sterm que logra hacernos sentir el palpitar del estrés del combate creando una atmósfera gris que tiñe todo el recorrido por la historia.

Desde luego nada que ver con ese folletín de “El último samurai” aunque el protagonista japonés, o que hace de japonés, es el mismo. Y es otra nota a favor para el público occidental: los actores no caen en el ancestral arte japonés de las expresiones faciales y se nos hacen familiares sus gestos. Se nos muestra la humanidad de las tropas japonesas a través de sus cartas que nunca llegaron a sus destinatarios. Logramos sentir el miedo del soldado nipón a sus fanáticos oficiales y seguimos sin comprender el bushido que hace que una persona, un soldado, se inmole por lealtad a su emperador...

Lugares comunes, porque la guerra es igual en todas partes, con retazos del frente interior sometido a un estado fascista donde todos son vigilados por algunos con el apoyo ora del partido ora del líder.

Vemos imágenes comunes a “Stalingrado” donde los otrora ejércitos victoriosos y orgullosos cuyas tropas creían en la victoria con la promesa de tierras donde labrar el futuro de la paz, convertidos en dantescos cuerpos fatigados y sedientos, completamente traumatizados por el combate y la derrota...

Es una película que hay que ver subtitulada y que la verdad es que en este caso los letreros no agobian aunque nos impiden disfrutar del matiz de los gestos. Pero es muy recomendable sobre todo en estos tiempos de líderes carismáticos sin carisma y sí bien apoyados por los poderes económicos para alcanzar el poder.

Un recuerdo perenne de que por muy altas que sean las torres, éstas terminan cayendo.

Cartas desde Iwo-JIma” nos muestra el horror del lado japonés y que el horror sigue presente aunque cambien los nombres de los frentes de combate y los nombres de las guerras...

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.

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