The Adversiter Chronicle

viernes, 20 de septiembre de 2019

"Ni a pata ni alpargata y menos a La Alcarria", suplemento viajero cutre


Suplemento viajero cutre de The Adversiter Chronicle

Viaje al universo de los 11 años

El viajero, al acostarse, había tomado las debidas precauciones alarmistas en forma de cinco alarmas a intervalos para lograr ser arrancado del reino de Morfeo o de los encantos oníricos, que no sabe nunca el viajero como serán sus sueños nocturnos...
Por fortuna, el viajero fue previsor porque de las cuatro primeras alarmas ni siquiera se perturbó en sus sueños y le despertó la quinta porque se repetía a intervalos, aunque el viajero tuvo que saltar de la cama sin abrir los ojos porque ya pasaban casi quince minutos de la hora programada. Pero el viajero disfruta de esos madrugones para acompañar a su querido sobrinito al colegio, crece la criatura tan rápido que el tiempo se desliza y se pierde entre los dedos, con alegría porque crece y cierta neblina extraña y sobrecogedora porque también significa la progresiva decrepitud del viajero...
La ducha logra efecto balsámico y el café recién hecho recarga las pilas del viajero, que se fuma un cigarro en la ventana y recuerda otras madrugadas, otras alarmas para despertar, aunque el viajero sólo se deja invadir por el recuerdo de los mundos perdidos por el inevitable, pero nada cruel opina el viajero, paso del tiempo, tiempo que olvida el viajero por soñar despierto y enfila el pasillo para sumergirse en la vorágine de hacer tareas de canguro a horas intempestivas cuando el viajero aún está en el primer sueño...
Ya está el viajero saliendo con su sobrinito y el sol ya ha salido e inicia su rumbo hacia el medio día. Por lo general el querido sobrinito del viajero deleita al mismo con interminables turras sobre el maravilloso mundo de los vídeo juegos cuando tienes once años, el viajero no cata las delicias de ese mundo desde el siglo pasado y términos como mundo abierto, youtuber o gráficos tridimensionales le suenan al viajero como escuchar arameo arcaico porque en sus tiempos los gráficos eran poliedros...
Cuando terminó el pasado curso, el querido sobrinito del viajero tenía un año menos y ahora en el inicio del nuevo tiene un año más, cosas del espacio-tiempo, barrunta el viajero mientras su querido sobrinito empieza su letanía sobre vídeo juegos. El viajero le escucha como recuerda haber escuchado a la madre y le mira ausente del mundo maravillado en su universo donde ya ha comenzado a realizar una lista de vídeo juegos de nueva hornada que piensa pedir a los Reyes Magos la próximas navidades...
Llega el autobús a la parada y el viajero sube tranquilo, hay pocos usuarios de los servicios de transporte municipales y su querido sobrinito puede subir sin que el viajero se preocupe de los zurriagazos que reparte a diestro y siniestro mientras alcanza su asiento favorito al final del pasillo como cuando hacen el viaje de regreso, donde alguien es alcanzado por la mochila para riesgo de gafas, costados y narices del infortunado que reciba el zurriagazo...
Ya comentó el viajero en otros viajes de canguro con su querido sobrinito, que es amigo de dar limosnas al prójimo con cargo a los dineros del viajero, que ya escarmentado de su afán de amor al prójimo desvalido por parte de su querido sobrinito suele apartar todos los días las monedas de uno y dos céntimos que cuando llega el momento son un buen puñado para un niño de once años y simple calderilla que no llega a un euro para el que pide limosna. Piensa el viajero si el día de mañana, cuando su querido sobrinito sea un adulto y el viajero alma de ancianidad, si será tan generoso y cree el viajero que mejor le toque la lotería para la vejez, que si ahora valen poco, el día de mañana los céntimos valdrán menos aún...
El viajero ve ya el colegio, con el trajín de adultos y niños a la puerta mientras su querido sobrinito le comenta que necesita una cantimplora para llevar a gimnasia, comentario que sin que el viajero lo sepa implicará que se pase buena parte de la mañana buscando una cuando en realidad lo que necesita es un clásico botellín para llevar agua, pero el querido sobrinito...
Aunque el viajero ya se ha despedido de su querido sobrinito para que entre en clase y el viaje en busca de una cantimplora que es en realidad una botella, ya es otro viaje.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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