The Adversiter Chronicle

martes, 2 de julio de 2019

"Deporte sin porte", por F. O. Roffön


Una sección de F. O. Roffön en exclusiva para The Adversiter Chronicle

La Rojita logra el trono europeo

Cuando parecía que tocaba un inicio de verano sin competición futbolera digna de llevarse a la boca salvo si se es carne de tercera categoría o de regional, estaba el menda gorroneando unos pinchos entre culín y culín; mirando de reojo el televisor donde jugaba la Sub-21 en Campeonato Europeo de selecciones de la categoría, era contra los anfitriones italianos y la derrota no dejó sabor de boca, que ni fu ni fa, vamos...

No obstante se llegó al partido contra los polacos en la texitura de tener que ganar por tres goles de diferencia, lo cual añadía morbo para ver el partido. Jugaron muy bien, con destellos que hacían soñar con triunfos cuando llegaran los que llegarán a la absoluta, toda vez que la actual Roja no enamora ni encandila sometida a vaivenes de seleccionadores que dejan el cargo en situaciones anómalas por distintos motivos. Pero La Rojita jugó un buen partido que hacía frotarse las manos de vernos la cara en semifinales con los siempre incómodos franchutes y poblado el banquillo gabacho de auténticos atletas afroeuropeos que presagiaban un partido incómodo para los españoles en un campeonato azotado por la ola de calor...

Y entonces, sí, todas las miradas de la parroquia chigrera fueron fijando las pupilas en las pantallas porque no era La Rojita ni eran unos chavales aún en plena formación como futbolistas profesionales, eran unos auténticos futbolistas que pasaban, tocaban, presionaban, birlaban y marcaban como una orquesta que descubre que distintos tipos de músicos pueden tocar al unísono. Que gran sabor de boca la derrota de los franceses ante el despliegue de juego y de talento de una selección que parecía la absoluta y no una casi imberbe tribu de jovenzuelos con desparpajo a la hora de manejar el balón...

La final era contra la siempre peligrosa y letal Alemania, en partido de revancha para unos y otros. Y no hay palabras para describir los primeros quince minutos de La Rojita: sublimes, perfectos, soberbios, fogosos y alegres como si de repente se abriera el espacio tiempo en el chigre y volvíamos a la mágica tarde-noche del 11 de julio de 2010 con La Gloriosa porque no era simple fútbol, que también por su perfección, era sencillamente esa magia recuperada que nos hizo ser bicampeones europeos y campeones mundiales. Porque ya no se añoraba a los Puyol, Iniesta y compañía, La Roja saltaba el espacio tiempo y de nuevo volvió a ser la España de la presión constante, del drible entre la selva de pies del contrario, obligado a correr y fatigarse tras el balón; de robar y meter miedo en el cuerpo del portero contrario, del talento y la clase individual aplicado a la técnica y la táctica del conjunto. La recompensa fue poca, pero nos dio ventaja en el marcador...

El problema del fútbol virtuosismo de La Roja, es que si no se aplica tensión constante y no se logra una cómoda ventaja en el marcador, a medida que pasan los minutos el contrario se crece, más bien que España baja el ritmo. El caso de Alemania Sub-21 es el mismo que el de su absoluta: juegan ese runrún constante que logra drenar la desventaja en los marcadores. Por fortuna cuando mejor estaban jugando, La Rojita logró el segundo tanto que logró a su vez levantar la fortaleza de los españoles aunque los alemanes marcaron en el minuto ochenta y nos metieron el miedo en el cuerpo pero tras el pitido final lo que el cuerpo pedía era sidra y pinchos...

Alegría inesperada y que llena de ilusión el futuro inmediato de la selección española, porque han demostrado que aquel fútbol de ensueño sólo comparable al fútbol total de la mítica Holanda de Cruyff sazonado del ritmo futbolero brasileño con virtuosismo sobre la pelota, no sólo es posible sino que funciona, que todas las selecciones tratan de imitar pero sólo lo logran a medias. De momento han clasificado para las próximas Olimpiadas y hay relevo de garantías para suplir las bajas de la absoluta tanto a nivel deportivo como técnico...
¡Enhorabuena campeones!
F. O. R.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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