The Adversiter Chronicle

lunes, 22 de diciembre de 2014

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre

Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Viaje al futuro del imperio
– La transformación de Norteamérica en el siglo XXI-
Autor: Robert D. Kaplan
Editorial: Ediciones B, S. A.
Traducción: Josefina Ruiz
Edición: 1ª edición marzo 1999

Vuelven las calles de EEUU a violentarse por motivos raciales y tiroteos que nos dejan estupefactos, tal vez porque fuera de EEUU opinamos que el racismo está desterrado y hace mucho tiempo que el resto del orbe no siente la frontera: un nuevo horizonte donde empezar una nueva vida y el espíritu de superación para fundar una comunidad...

Así que se hacía necesario visitar el escenario y sus gentes, su sociedad y sus anhelos de un país que ejerce un liderazgo mundial fuera de sus fronteras como paradigma de la democracia, las libertades políticas y la movilidad social por méritos y el trabajo. Mas dentro de sus fronteras, donde sigue vigente el espíritu fronterizo, es visto desde la lejanía de la costa este como un poder imperial que trata de limitar la libertad individual y los impuestos recaudados son gestionados por políticos ajenos a la realidad de los estados nacidos después de la guerra de independencia contra el imperio británico...

Hemos escogido para ello un libro de 1998 en su edición inglesa por parte de un escritor viajero que trataba de encontrar respuestas viajando por los estados donde se ve a Washington como una capital ajena, donde la inmigración hispana, latina para la misma, está sustituyendo junto con la asiática, la llegada de afroamericanos que se dio con la industria en otros estados en una nueva industria y revolución digital.

El autor recopila testimonios de los habitantes y se acojona, un poco emparanoiado y papanatas, vislumbrando un futuro donde los estados de la costa oeste se articulen en un eje norte-sur desligándose de la Unión y formando una nueva entidad etnográfica y económica con estados de EEUU, México y Canadá.

Teme el autor a medida que visita ciudades que se creen dos modelos: ciudades estado que se autogestionan y suburbios que anulan el centro histórico y comercial en otros. Con ciudadanías donde unos disfrutan de trabajos bien remunerados y que no quieren que sus impuestos se dediquen a mantener subsidios para vagos, otra donde los tejados de chapa y electrodomésticos en el exterior viven en zonas degradadas social y económicamente y donde los subsidios sociales son vitales...

Según datos de la contraportada y referentes a 1999, Robert D. Kaplan, es autor de otros cinco viajes centrados en temas de política internacional y donde un par de ellos llegaron a best-séllers siendo incluidos por el New York Times entre los mejores libros de 1993 y 1996: Fantasmas balcánicos y Viaje a los confines de la Tierra.
Parca en datos la contraportada como habréis observado pero en Internet seguramente encontréis más y actualizada información. Dejamos sin más unos breves pasajes que os inciten a su lectura:


El inicio del viaje...
Porque Leavenworth simboliza la frontera. En su calidad de principal fuerte del Oeste, el lugar del que salió el primer grupo de colonos blancos que se afincó en territorio indio, fue el punto de partida de lo que más tarde recibiría el nombre de `Destino Manifiesto´. Fue el campamento base desde el que se exploró el Gran Lago Salado de Utah y el río Columbia de Oregón. A unos doce kilómetros al oeste de Fort Leavenworth se bifurcaban los caminos recién abiertos que conducían a Oregón y Santa Fe. En dicho lugar, y rodeado de carromatos hasta donde alcanzaba la vista, estableció su primer contacto con el oeste un joven de Illinois llamado James Hickok, más conocido como Búfalo Bill. Fort Leavenworth fue el campamento base desde el que partieron las tropas que participarían en la guerra contra México y las que se dirigieron a pie hasta Little Big Horn.”


Ciudad de raza blanca buscando San Luis...
Para empezar, estaba Clayton, donde me alojé, un centro financiero y de alta tecnología de clase media-alta con predominio de población de raza blanca. Está situado
estratégicamente junto a una carretera interestatal e integrado por edificios angulosos fabricados a base de aleaciones de cromo y restaurantes cuya decoración y cocina eran tan eclécticas que no pertenecían a ningún sitio concreto: en uno de ellos me sirvieron ensalada griega, pescado `elaborado al estilo de Costa Rica´ y pasta. A pesar de sus relucientes bloques de oficinas, Clayton no ha sido urbanizado de manera coherente. Como un inmenso tablero de ajedrez en el que faltan muchas piezas y abundan los espacios solitarios azotados por el viento, Clayton no se diferencia en nada de Overland Park, Kansas; Bethesda, Maryland; Tysons Corner, Virginia; y de una infinidad de áreas residenciales de alta tecnología que conocía bien: con aquellas panorámicas repetitivas de calles anchas desprovistas de árboles, aparcamientos con multitud de plantas y lujosos centros comerciales. Dos tercios de los complejos de oficinas de reciente construcción se encuentran en dichas ciudades. Me sentí como si no hubiera llegado a ninguna parte.”


Sur de California...
Durante el viaje hacia el sur, con destino a San Diego y Tijuana, tuve la oportunidad de contemplar una mezcla de los escenarios típicos de la California meridional: refinerías de petróleo y zonas industriales, inmensas extensiones de caravanas, parcelas separadas por placas de Pladur y numerosas buganvillas que trepaban por las paredes y los surtidores cercanos; lujosas áreas residenciales con campos de golf y paisajes de diseño; centros comerciales a los que sólo se podía accederse por medio del automóvil; campos de aguacates situados junto al desierto; colinas empinadas cubiertas de césped perfectamente cortado que servían de antesala a la espectacular vista marina de San Clemente, donde Nixon instalaba durante el verano su Casa Blanca particular. Dos mujeres de habla hispana sentadas detrás de mí se pasaron todo el viaje charlando en voz baja sobre la familia que tenían en Idaho. Al cabo de tres horas de haber salido de Los Ángeles apareció ante mi vista el complejo de oficinas de Lockheed Martin, que anunciaba la presencia de San Diego, cuya estación de ferrocarril con aspecto de misión española era tan limpia y bonita como la de Los Ángeles.”


Tejas...
Un cartel grande con la forma de Tejas nos dio la bienvenida. Ya no había ni siquiera hierba marchita, sólo una extensión de tierra llana esperando a que empezara a crecer el sorgo y el algodón, semejante a un aparcamiento vacío interminable. En medio de aquella austeridad lunar, los rótulos de la carretera parecían mayores de lo que realmente eran: BISTEC DE PRIMERA, ¡EN SERIO!; ¡TARTA CASERA!; BOTAS Y TEJANOS; POSADA CAMELOT, HABITACIÓN 29 DÓLARES... Cuando los carteles de este tipo comenzaron a ser numerosos, uno de menor tamaño nos anunció que habíamos llegado a Amarillo. No tardé en ver más concesionarios de coches juntos que en ninguna otra parte, todos exhibiendo enormes banderas de Estados Unidos. Aunque la insignia estadounidense pueda puntuar el avance del continente hacia el futuro, la cuestión, por supuesto, es qué va a representar: ¿una democracia saludable, una oligarquía empresarial que se pone adornos de democracia, una caricatura extremista del destino que los Padres Fundadores trazaron para las milicias y demás individualistas aislados?


Canadá...
Sin embargo, mientras la inhóspita tundra impide a la población canadiense desplazarse más al norte, el descarado materialismo de Estados Unidos, junto con sus costumbres desordenadas y los problemas sociales, los frena un desplazamiento hacia el sur. Ese cinturón de población de 150 kilómetros de ancho que se extiende desde el Atlántico hasta el Pacífico, no sólo se ha desarrollado como una comunidad sutilmente peculiar sino que, mientras que a los canadienses, ingleses y franceses no les importaría separarse unos de otros, para inmigrantes de todo el mundo -que ya constituyen la mitad de la población canadiense y dos terceras partes de la de Toronto- la continuidad del país es importante, pues les proporciona libertad ilimitada y oportunidades económicas al tiempo que los protege del implacable e indiferente capitalismo de Estados Unidos.”


Libro en definitiva para darnos un garbeo por una parte de EEUU aunque hay que tomarse un poco a coña los miedos e incertidumbres de un viajero que en ocasiones parece tener un miedo avernal a afroamericanos, hispanos y asiáticos que trata de encontrar una imagen que le aclare el futuro...
Visto ahora el futuro ha deparado que vino el 11-S y los latinos como antes los afroamericanos se han ganado con sangre su derecho de ciudadanía, EEUU sigue siendo líder mundial y las calles de las ciudades siguen ensangrentándose en tiroteos con abusos de autoridad y racismo, la industria digital hace florecer poblaciones y si le choca ver suburbios que degradan el centro puede darse una vuelta por París, por poner un ejemplo, y visitar las ciudades periféricas.

Lectura para amantes de viajes y planificar rutas, votantes de PODEMOS que se reafirmen en su anti capitalismo y a la suegra mejor no dárselo porque es algo tocho el libro e igual nos lo tira a la cabeza en uno de sus arrebatos de ira cuando volvemos de sellar la cartilla del paro sin encontrar ofertas acordes a nuestros méritos, que según ella siempre son insuficientes...


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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