The Adversiter Chronicle

sábado, 19 de mayo de 2012

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

Arde Mississippi

Producción estadounidense de 1988 dirigida por Alan Parker e interpretada en sus dos principales papeles por un pleno Gene Hackman y un pletórico Willen Dafoe en sus registros interpretativos. Les acompañan un elenco de actores secundarios Bob de caretos reconocibles pero de cuyo nombre no puedo acordarme, pero que reconoceréis nada más verles.

 Y es que en estos tiempos de crisis, que conllevan un instintivo acercamiento a parámetros racistas debidamente azuzados por el neo nazismo liberal, que no significa ser liberal sino cambiar el nacional-socialismo por el nacional-liberalismo que permite conjugar las ideas fascistas con los réditos mercantilistas pero sin renunciar al exterminio industrial de sus semejantes que sean según los parámetros neo nazis digno de ser considerado tal, resulta terapéutico recordar lo que es ser racista y lo que conlleva el racismo.

Sólo por esta razón merece tener esta película en la filmoteca para mostrar a nuestros hijos o aplaudir que las cadenas las emitan como ha sido el caso del dial de  “TELEMIERDA INC.”,  “La sexta 3”, que aprovecho de paso para agradecer a las cadenas de mierda televisiva que se hayan dado cuenta de que los canales temáticos de cine y documentales de calidad donde se vean otra cosa que costumbres de la fauna no humana para sus ritos de apareamiento y posterior crianza de sus camadas también son rentables publicitariamente.

 El director Alan Parker ya logro desasosegarnos con su “El expreso de medianoche”  donde era imposible para el espectador esconderse de la trágica historia logrando que al poco de empezar nos sumergiéramos ya en las hediondas cloacas del sistema judicial turco de los 80´s para incautos jovenzuelos occidentales que soñaban ganar unos buenos miles de pavos haciendo de camellos de poca monta y mucho montante psicotrópico en sus cuerpos, adosados en este caso, para culminar su viaje de turismo y sus “viajes” con las costumbres locales de fumar grifa.

“Arde Mississippi”  nos produce el mismo desasosiego ya desde su inicio al sumergirnos en el ambiente palurdo y racista, amén de pueblerino del profundo sur americano que mantiene su ideario racista permitido desde que los confederados fueron derrotados por la Unión y que en plena lucha por los derechos civiles de los afro americanos con el apoyo de la administración Kennedy, y continuada luego por su sucesor tras su magnicidio, se resistía a renunciar a la única ventaja que los pobres de piel blanca, y encima del sur profundo, podían permitirse para no sentirse la mierda de la opulenta sociedad de los EEUU: ser superiores a los negros y con el favor  fervoroso del Kukus Klan  y del Señor todopoderoso.

 Cuando nos preguntan por nuestros actores favoritos, solemos contestar en un alto % a De Niro, Dustin Hoffman, Al Pacino, el Brando… Pero si os gusta el Eastwood es posible que os venga Gene Hackman, actor sólido donde los haya pero sobrio sin estridencias y contundente en sus personajes.

En esta ocasión es un veterano servidor de la Ley que proviene de un villorrio paleto y racista como el lugar protagonista de la película: un condado del profundo sur a orillas del mítico rio.

Pero ahora trabaja en el FBI donde ve como la tecnología y una generación de agentes con título universitario y especializados con la fuerza de ánimo que da el idealismo, no tienen la maestría de la vieja escuela para acabar con quienes quebrantan la Ley aun a consta de métodos expeditivos bajo la regla de que mientras no te pillen usando maneras ilegales se puede hacer cantar al culpable…

 Su superior, un convincente y casi en segundo plano pero imprescindible en pantalla, lo interpreta con sobriedad espartana y convincente un Willem Dafoe que conquistó a los espectadores aficionados al cine bélico con su sargento Elías en “Platoon”, es el arquetipo de un nuevo FBI en una nueva América comandada por el presidente Kennedy que tiene la fe y el poder para descubrir todas las pruebas y hechos para arrestar a sus antagonistas…

 La historia, basada en hechos reales, tiene lugar en una población típica de las profundidades sureñas con blancos pobres superiores a sus convecinos de color y que muestran en sus rostros el cretinismo propio de la endogamia entre primos, unas autoridades partícipes y consentidoras del racismo diario y su violencia junto a unas autoridades políticas que cuando no son ellos mismos integrantes y líderes del KKK  no dudan en defender públicamente un modo de vida con maneras y costumbres de superioridad racial

Tres jóvenes activistas, dos blancos y un chico de color, son asesinados vilmente por miembros locales del KKK.

Se envía a un equipo del FBI a investigar la desaparición, ya todo el mundo sospechaba que estaban muertos, y prender a los culpables tras encontrar pruebas y testimonios incriminatorios.

Los métodos de Dafoe chocan con el silencio de los habitantes del condado, los blancos callan por culpabilidad de cohecho y permisividad con el racismo mientras la población de color calla simplemente porque si hablan les molerán a hostias, les quemarán sus casas y ahorcarán a sus predicadores.
Hackman por su parte y cuenta, sigue su instinto y hábitos de viejo sabueso calando uno por uno a los sospechosos del asesinato y logrando encauzar el dolor que le produce a la esposa del ayudante del racista sheriff ver como se trata a sus semejantes, conocidos y amigos amén de vecinos, de piel morena.

Alan Parker logra manipularnos para tener empatía hacia los chicos del FBI y los sufridos afro americanos del condado. Al igual que un buen capítulo de una serie detectivesca, sabemos de antemano quienes son los buenos y los malos. Asistimos impotentes a los fracasos del FBI por encontrar testimonios y los cadáveres  hasta llegar a desear cortarle el escroto al alcalde en la mítica escena del negro que que le va a cortar los huevos y ponerlos en una taza como hicieron con el chico de la historia que le cuenta a un acojonado alcalde mientras ve un negrazo enorme que afila una navaja de cuchilla de afeitar…

Y no cuento más porque The Adversiter Chronicle tiene jóvenes lectoras y algún no tan joven lector que quizás no la hayan visto aún y contar las sorpresas que nos depara la investigación sería chafar su virginidad cinematográfica respecto a la película.
Pero quiero parafrasear unas frases.
La primera es cuando la esposa del ayudante del sheriff le dice a Hackman que: “nadie nace odiando, se le enseña a odiar”; “la discriminación racial viene citada en la biblia, así me lo educaron”; “si naces en este odio, lo vives, creces con él y finalmente te casas con él”.
Y la segunda es cuando el subalterno le pregunta a Dafoe cómo es que el alcalde se ha suicidado si ni siquiera era culpable del asesinato y Dafoe le responde: “cualquiera que niega que esto (el racismo) tiene lugar y lo permite, es culpable”.

Una joyita en suma que os recomiendo encarecidamente porque es cine del bueno, es una historia cojonuda que diría el alcalde racista y encima entretiene que pasa el tiempo de metraje volando y en un suspiro.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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