The Adversiter Chronicle

martes, 4 de abril de 2017

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: La vida secreta de Saddam Hussein
Autor: Con Coughlin
Editorial: Editorial Planeta S. A.
Traducción: Isabel Fuentes García
Edición: Marzo de 2003

Siempre que hay una buena guerra en lontananza y los recursos son orientados al esfuerzo común, surge lo que podíamos denominar literatura de guerra, obras que apoyan las tesis de ir a la guerra pero mostrando a la vez las causas y la biografía del líder o líderes de la nación enemiga. La propuesta de hoy podría enmarcarse dentro de ese tipo gracias a la perspectiva del tiempo y el conocimiento real de las cosas que antes de la guerra parecía obvias y además irrefutables, aunque en el año de su lanzamiento pasara como una oportuna coincidencia que hizo que fuera un buen producto en ventas ya que la ciudadanía ansiaba saciar la curiosidad sobre un hombre y su régimen que pronto, ya lo era desde el 11-S, sería el enemigo a batir dentro de la guerra decretada por Bush hijo dentro de la guerra contra el terrorismo...

Dejando aparte oportunismos, coincidencias o ambas tres, el libro es interesante por varios motivos al lector actual. De primero porque las interioridades de los grandes y crueles dictadores siempre atraen la curiosidad por fisgar al poderoso caído en desgracia. De segundo porque supone para el lector occidental informarse de lo que fue el baasismo que engendró dirigentes como Nasser, el propio Saddam o el ya historia de Gaddafi en Libia. Un movimiento pan árabe que al final declinó en dictaduras personales en nombre del partido y el nacionalismo local y que aún sigue vigente en lo tocante a la hostilidad de la existencia del Estado de Israel a la vez que la lectura nos ilumina sobre algunas de las aristas que dividen de manera casi irreconciliable a unos musulmanes con otros por no hablar con las minorías de otros credos y religiones.

Con Coughlin es un prestigioso y galardonado periodista que lleva veinte años escribiendo sobre Oriente Medio. Fue corresponsal en la guerra Iraq-Irán y en la Guerra del Golfo, y fue uno de los primeros periodistas en entrar en Kuwait tras la liberación. Es editor ejecutivo del Sunday Telegraph y vive el Londres...
Al menos vivía en el año de edición, datos sacados como es habitual de la contraportada y sin más unas breves líneas que os inciten a su lectura:

Orígenes...
"Si bien la fecha de nacimiento es controvertible, el lugar no lo es. Saddam nació en una choza de barro que pertenecía a su tío materno, Jairallah Tulfah, un simpatizante nazi al que más tarde encarcelaron por apoyar una revuelta antibritánica durante la segunda guerra mundial. Pertenecía al clan sunita de Al-Bejat , parte de la tribu Al-Bu Nasir, que era la dominante en la región de Tikrit. Las lealtades tribales habrían de desempeñar un papel importante en la ascensión de Saddam al poder. En la década de 1980, había al menos media docena de miembros de la tribu Al-Bu Nasir que ocupaban cargos importantes en el gobierno. Sin embargo, en los años treinta, el clan se conocía principalmente por su pobreza y su carácter belicoso. Para sus líderes era un motivo de orgullo eliminar a sus enemigos por las ofensas más inicuas. Como sunita, el niño se acogió a la doctrina ortodoxa mayoritaria del islam, aunque los sunitas son una secta minoritaria en Iraq: sólo uno de cada cinco iraquíes es sunita. Al niño lo llamaron Saddam, literalmente, `el que se enfrenta´. Dadas sus hazañas posteriores, el nombre no podría haber sido más apropiado.”

Saddam y el partido Baas...
"Saddam dedicó todas sus energías a crear la estructura de la seguridad interna del partido, una organización que se convertiría en una de sus principales plataformas de su ascensión al poder. Al igual que muchos otros baasíes, sobre todo los que pertenecían a la rama civil, Saddam estaba consternado por la falta de disciplina del partido que había causado la expulsión del gobierno a finales de 1963. Con el apoyo de Bakr, Saddam resolvió crear una estructura que pudiera enfrentarse tanto con enemigos externos como con disidentes internos. Durante su estancia en El Cairo, Saddam había estudiado la vida y obra de Stalin, dejándose influir por él. Aunque resulta difícil de creer que un estudiante mediocre como Saddam, que pasaba la mayor parte del tiempo al frente de bandas callejeras y amenazando a sus rivales, fuera capaz de emprender un estudio serio sobre el déspota soviético, parece que al aprendiz baasí le gustaron algunos de los aspectos más despiadados de la filosofía de Stalin. Tras la humillación de noviembre de 1963, se oía a menudo a Saddam profiriendo máximas estanilistas del tipo: `Si hay una persona, hay un problema; si no hay persona, no hay problema.´ “

Métodos...
"Mientras Saddam estaba ocupado creando una laberíntica red de espías, comisarios, torturadores y asesinos, aún encontraba tiempo para mantenerse al día de las horripilantes prácticas que se aplicaban a sus desafortunadas víctimas en el palacio del Fin. Un disidente chiita que consiguió sobrevivir a las cámaras de tortura hizo una terrorífica descripción de cómo Saddam mató personalmente a otro detenido chiita llamado Dujail. `Entró en la habitación, cogió a Dujail y lo lanzó a una cuba de ácido. Luego contempló cómo se disolvía el cuerpo.´ Aunque es difícil encontrar corroboración a esa historia, tiene sin embargo una asombrosa semejanza con las historias que circularon sobre las actividades de Saddam en el palacio del Fin en 1963. Ciertas o falsas, para Saddam lo más importante era que historias como ésas fueran del dominio público en Iraq, y que se creyeran ciertas. Mientras el pueblo siguiera viviendo con el miedo de que cualquiera podía correr semejante suerte en cualquier momento, la posición del partido Baas estaría fuerte.”

Problemas domésticos...
El desafío más serio al que Saddam tuvo que enfrentarse surgió de su propia familia, un año más tarde. Se vio obligado a ordenar el arresto domiciliario de sus tres hermanastros, Barzan, Watban y Sabaui. Nunca se ha explicado exactamente la causa de dicho altercado familiar. Se ha sugerido que Barzan estaba involucrado en un intento de golpe de estado; un grupo de oficiales militares le habría ofrecido la presidencia a cambio de que apoyara un golpe contra Saddam. Otra versión echa la culpa a Barzan, jefe de seguridad, por no haber detectado un complot contra Saddam, lo cual resultaba irónico, ya que un año antes Barzan había publicado un libro titulado `Intentos de asesinar a Saddam Hussein´, en el que proporcionaba detalles sobre siete presuntos complots, algunos anteriores a que Saddam se convirtiera en líder, y acusaba a fuerzas tan dispares como Siria, Israel y Estados Unidos de ser los cerebros de dichos planes.”

1991...
Sin duda, esa fue su prioridad cuando intentó preparar tanto su persona como el régimen para el desafío militar que, casi inevitablemente, lo aguardaba. En un primer momento la actitud con respecto a Kuwait había consistido en buscar una retirada ventajosa, es decir, en términos favorables a Bagdad, como la conservación de las islas en litigio y del yacimiento petrolífero de Rumaila, con un gobierno pro iraquí instaurado en Kuwait capital. El impulso diplomático internacional dado por Washington y Londres en el otoño de 1990 hizo que la perspectiva de semejante solución resultase cada vez más improbable. Como la guerra parecía inevitable, Saddam pasó de la política de la retirada ventajosa a la que podríamos describir como `retirada de supervivencia´.”

Libro que se devora de un tirón pero a la vez una observación de la sociedad iraquí y la sensibilidad geopolítica con la desgracia de que son los sátrapas quienes acaban acaparando el poder mientras la voluntariosa ciudadanía siempre es traicionada como ha sucedido y sucede en estos casos. Es ascenso al poder de una tribu cuyo mascarón de proa era Saddam, hoy sólo una lágrima en la lluvia de la historia pero muy presente viendo el panorama de la región. Lectura para curiosos, amantes de las biografías de dictadores y lectura reposada de tiempo de descanso u horas muertas. Una mirada al pasado que era hoy ayer y puede arrojar pistas de mañana.
 
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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