The Adversiter Chronicle

sábado, 24 de diciembre de 2011

"El sermón de la pradera", por el padre I. N. Mundicia

Una sección religiosa en exclusiva para The Adversiter Chronicle**
El cumpleaños de Nuestro Señor Jesucristo
La familia cristiana celebra hoy, el aniversario del nacimiento del niño Dios. Las personas de la familia de la Iglesia, se reúnen en familia de su vulgo para celebrar el milagro que nos ha hecho ser lo que somos: personas temerosas del Señor, seguidores de su Verbo y feligreses de su Iglesia.
Pero esta sociedad carente de valores morales, que se arrojó en tiempos de bonanza económica en brazos de los adoratrices de la demagogia disfrazada de populismo aprobando uniones aberrantes de seres con iguales genitales, de supuestas unidades familiares donde las criaturas crecen en un ambiente de libertinaje y libertinismo obsceno a los ojos de las personas de bien que pagan sus impuestos para que impíos habitantes de otros continentes contaminen nuestras creencias en la Iglesia, el Santo Padre y Dios que lo fundió. Que quieren convertir un santuario a gloria de quien libró a España del ateísmo en parque de atracciones monumental…
Esta sociedad, sucia y en suciedad, pervierte estas fechas convirtiéndolas en sinónimo de lujuria, decadencia moral y libertinaje abortivo cuando se dan cuenta de que el fornicio no es amar. ¿Qué placer puede encontrar alguien en satisfacer sus instintos más primigenios y animales con los cuerpos refocilando en yuxtaposición pornográfica? Ninguno seguramente, pero se inducen aprovechando estas fechas de hondo significado espiritual y religioso para sumergirse bajo los vapores etílicos cual apaches con “agua de fuego” tras ser timados por los tramperos de turno; drogados en sustancias que aumentan su excitación y en músicas y bailes diabólicos. ¿Puede haber placer en intercambiar fluidos corporales en estas fechas que si no de recogimiento, deberían ser de síntesis de ideales, normas y formas de convivir de acuerdo a las enseñanzas del ejemplo de Cristo?
Comento en alguna ocasión que Jesús era carpintero, hijo no putativo de carpintero al igual que su abuelo, que si bien técnicamente no lo era, lo tenía. Y trabajaba para el mejor patrón posible: Dios, él mismo… ¡Qué mejor patrón para escaquearse de su trabajo de carpintero, oficio de buenas rentas en aquellos tiempos, para celebrar su cumpleaños como hacen miles, cientos de miles de jóvenes y no tan jóvenes fornicadores!                                           
Pero no queridos feligreses, Jesús, no hay constancia al menos, nunca celebró su cumpleaños como sus fieles se supone que lo celebran comiendo hasta engordar, bebiendo hasta rezumar y fornicando hasta el diabólico éxtasis final de unión energético-fisicoide que es el coito tal como esta sociedad lo practica, al igual de lo que el resto: sin prever las consecuencias, abortando el resultado y viviendo parejas del mismo sexo. Y os aseguro que si Cristo hubiera celebrado tan escandalosamente sus onomásticas, los romanos, menudos eran para apuntar lo que pasaba en su Imperio, hubieran dejado constancia. No lo dudéis, Jesús no era bebedor, drogata, tragón,  ni fornicante activo, sólo en una ocasión y fue para engendrarse cuando podría haber creado primero a Eva y cepillársela para que no estuviera sola y pariera a Adán.  Y alguna mente diabólica podría aducir llevado de la flaqueza de su ánimo y constancia que entonces Cristo era sodomita porque si primero creó a Adán, ¡¡luego tuvo fornicio con él en el Paraíso Terrenal para engendrar a Eva!!
¡¡Yo os llamo herejes por pensar tales cosas!! Adán no podía parir, no tiene los orificios adecuados y queda claro que utilizó sus costillas para crear a Eva, no con extravagantes diseños para que el hombre diera a luz. Las uniones bendecidas por la sociedad entre seres con los mismos genitales sólo merecen la excomunión, la retirada de sueldo y vacaciones y trabajar como fregonas del Vaticano.  Si siguieran el ejemplo de humildad y pudor en celebrar el cumpleaños de Cristo como él mismo lo celebraba, en silencio sufrido de humilde carpintero que pagaba sus impuestos, se apretaba el cinturón y que seguramente hubiera votado a Rajoy botando al maligno en las urnas. Menos mal que la humildad del Santo Padre y sus obispos son ejemplo de moderación, humildad y vivir como Dios.
 Celebremos pues esta fecha tan entrañable al calor de las conversaciones en una mesa entre esposos, padres, hijos, abuelos y los pobres que no pueden alimentarse como estos cerdos cebados ateos y consumistas que rodean al rebaño de Dios.
AMEN                                                                                                                    
**salvo en ámbitos geográficos de dominio editorial mercantil vaticano 

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
 
 
theadversiterchronicle@hotmail.es

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